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Pide Miguel a Josefina que tome su defensa el abogado oriolano Juan Bellod Salmerón, que no se hizo cargo de su defensa, aunque sí le avaló con una carta «generosos sentimientos y honda formación religiosa» desde Valencia. Luego a través de Eduardo Llosent, le puso en contacto con el abogado sevillano Diego Romero Pérez empezó a preparar los autos de la defensa, y empezó a buscar los avales o documentos de buena conducta, según la declaración indagatoria de Miguel ante el Juez Especial de Prensa, entre los que nombró, figuran: Cossió, Bellod, Luis Almarcha, Ernesto Giménez y Rafael Sánchez Maza. El 14 de julio la alcaldía de Orihuela envía un informe negativo de Miguel «tendencias izquierdistas». El 15 de septiembre del 39, de forma inexplicable, es puesto en libertad en la Prisión de Torrijos, quizá por la mediación de Cossío, y poco probable lo de la intermediación del cardenal francés Baudrillart con Franco. En Madrid estuvo en casa del escultor Víctor González Gil y se entrevista con Eduardo Llosent en un hotel (en mayo había sido nombrado director del Museo de Arte Moderno), acude también a la Embajada de Chile, Carlos Morla Lynch le ofreció asilo, pero Miguel no aceptó y regresa a Cox a ver a su mujer y a su segundo hijo Manuel Miguel (Cuqui) que por entonces tenía nueve meses, y el día 29, día de San Miguel, es detenido otra vez en Orihuela le denunció el «Patagorda» en lo que es hoy calle Teniente Linares, cuando salía de la casa de los padres de Sijé. Es encarcelado en el Seminario de esa ciudad, su padre no subió a verle, pasó a la prisión del Conde de Toreno el 3 de diciembre. La comida había que llevársela, muchas de esta comida se la comían los carceleros. El 18 de enero 40 el Consejo de Guerra le pide pena de muerte. El 15 de septiembre del 40 ingresó en la prisión de Palencia, pide a su mujer que vaya a visitarle, allí sufrió una neumonía, ingresa en la prisión Yesería, el 29 de noviembre ingresa en la prisión de Ocaña, donde escribe a Josefina Sigo haciendo turismo...
Creación poética en la cárcel.- Este periodo de desgracias y desventuras de Miguel, es pesimista por la prisión, por la muerte de su primer hijo, la condena a muerte, la enfermedad, las ansias de libertad y en especial la ausencia de los suyos. Cancionero y romancero de ausencias (1938-41), es el título a una serie de poemas de la experiencia que no fueron publicados hasta después de su muerte, cuyo especialista es José Carlos Rovira (Aproximación crítica, I.E.A., 1976). Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia (Cátedra nº197,1998). los primeros setenta y nueve composiciones se lo entregó Miguel a Josefina en septiembre de 1939, cuando fue puesto en libertad de la prisión de Torrijos. Después ya preso, algunos poemas salieron de la cárcel en un sistema muy curioso, ocultos en la tapadera de una lechera u hortera, donde Josefina le lleva alimentos. Comenzó a escribirlos a modo de diario en octubre del 38, a partir de la muerte de su primer hijo Manuel Ramón (10 meses). Nos recuerda Manuel-Roberto Leonís en su conferencia «En torno al universal poetas Miguel Hernández», (Campello 2003), que el soneto «Ascensión de la escoba», lo escribe en la cárcel de Torrijos, sancionado por no cantar con atención suficiente «El Cara al Sol», lo cantaban tres veces al día, es castigado a barrer durante una semana toda la galería, por ello es héroe entre aquellos que afronta la basura (v.2). Aunque uno de los poemas más patéticos y conocidos sea «Nana de la cebolla», cuando dice en la cuna del hambre/ mi niño estaba/. Con sangre de cebolla se amamantaba/. Donde llega a torpedear los más acorazados corazones.
Quizás el tríptico de poemas reconocida por Juan Cano Ballestas (Cátedra nº 2,1991). como «lo más conmovedor y logrado de la poesía amorosa de M.H.» sea «Hijo de la luz y de la sombra» (unas serie de borradores aparecidos en Seis poemas inéditos y nueves más, edición de Vicente Ramos y Manuel Molina, Alicante,1951). Javier Herrero considera a la «noche» o «sombra» como la expresión de una «voluntad cósmica» (nota 69 Cátedra 2,1991) Aunque a nuestro parecer, la «sombra» se refiere al lugar donde van los seres que se han ido, «nido cerrado» (v.1, serventesio 10) pero dejan sus presencias como ya pintó, años después, la pintora alcoyana Polín Laporta con sus descabezadas. Y la «luz» como la esperanza de una nueva vida posible «la gran hora del parto» (v.1,serventesio 7).
Muerte.- Fue condenado a pena de muerte como ya se ha dicho, el 18 de enero del 40, por lo que llama Gutiérrez Carbonell «rebelión invertida», «la calificación de estos casos como delito de rebelión militar es aberrante; además se aplicó retroactivamente». Entre lo hechos probados se le llamó «poeta de la revolución». La Ley que se le aplicó a Miguel estaba recogido en el artículo 237 y 238-2, del C.J.Militar, de 1898, y un Decreto modificación del 2 mayo de 1931, de la propia II República. Es decir, le aplicaron una ley anterior a la guerra civil. Increíble pero cierto. Luego, la pena de muerte le fue conmutada a treinta años, y posteriormente, un año más tarde por la de veinte años y un día de reclusión mayor y accesorias correspondiente a esta pena, tal y como se recoge en el fragmento del documento que se adjunta (facilitado por el Archivo Militar de Guadalajara): La propuesta 12.443 de la Comisión Provincial de Examen de Penas de Madrid, de fecha 18 de marzo de 1943. El Expediente penitenciario que consta de sesenta (60) documentos se halla actualmente en la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela.
El Penal de Ocaña tenía una superpoblación de presos, la mayoría enfermos, en mayo tiene fuertes dolores de cabeza a consecuencia de una bronquitis, sueña con su traslado a Alicante, cerca de su familia, el 29 de junio de 1941 ingresa en el Reformatorio de Adultos de Alicante (actual edificio de los Juzgados de Benalúa) hasta su muerte ocurrida el sábado Santo 28 de marzo de 1942, a la 5.30 de la mañana, en la enfermería del Reformatorio de Adultos a causa de un cuadro de tuberculosis aguda -fimia pulmonar-. Ramón Pérez Álvarez entregó al oficial Antonio Illán los objetos personales. Nada se hizo por salvarle, el jefe médico doctor Pérez Miralles solicitó su traslado al Hospital Provincial de Alicante, los cuidados médicos eran nulos. Se solicitó su traslado al Sanatorio de antituberculosos de Porta Coeli, Valencia. El pintor alcoyano Abad Miró buscó al doctor Antonio Barbero y un aparato de rayos X portátil para que fuera reconocido en la enfermería. En ese mismo lugar se casó por la iglesia con Josefina el 4 de marzo de 1942.
Sus restos mortales descansan actualmente en el cementerio municipal Nuestra Señora de los Remedios de Alicante. En 1952 se cumplía los primeros diez años de la muerte del poeta y el plazo de la sepultura provisional, había que comprar el nicho a perpetuidad, de lo contrario los restos mortales de poeta hubieran ido a la fosa común, al olvido eterno. Josefina Manresa acude como siempre a Vicente Ramon y Manuel Molina, ya que no disponía de las 2.042 pesetas que costaba la licencia municipal y el nicho en propiedad. Ramos y Molina acuden a sus amigos de Madrid: Buero, Celaya, Aleixandre, Cela, en suscripción nacional y en dos meses reúnen el dinero para comprarlo. «La respuesta, felizmente, es masiva y el 29 de enero de 1952- escribe Luis Beresaluze (2004, p.65)- pueden presentarse en el Ayuntamiento y pagar los derechos y las correspondientes 2.042 pesetas». Le dan el nicho el número 1.009, el epitafio tan simple como verdadero: POETA, lo pintó Miguel Abad Miró. Parece ser que ni Josefina ni Josefa Escolano contaron después la verdad, la iniciativa se la atribuyeron de Gabriel Celaya. Josefina no quiso que se supiera que el nicho fue pagado de esta forma por suscripción popular.
Hoy día los restos mortales reposan en una sepultura con lápida de mármol blanco, donde también están enterrados: su hijo Manuel Miguel fallecido en 1984 y Josefina Manresa en 1987. ¡Descansen todos en paz!
Ramón Fernández Palmeral. Alicante, 19 de marzo 2005
Revista PERITO (Literario-Artístico)
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