Pintura al óleo posibilidades técnicas
Miguel Antonio Fernández Fernández*
En este artículo se realiza una recopilación de técnicas de pintura al óleo que el artista puede utilizar. Se excluyen las técnicas mixtas en las que intervienen otros procedimientos. Se obvia el proceso de dibujo en el soporte y del barnizado, ya que sería muy repetitivo incluirlo en cada técnica.
Pintura
en una sola capa empleando óleo puro
Es una técnica de pintura directa o alla prima en la que la obra se resuelve
en una sola capa. La característica técnica es que la capa pictórica no se
diluye con ningún tipo de disolvente. No existen problemas de capas grasas o
magras, ya que sólo hay una, reduciéndose bastante el riesgo de
agrietamiento. Esta técnica requiere del artista mucha seguridad en la
aplicación de la forma y el color, puesto que el cuadro va a quedar
terminado en una sesión.
1. La
pintura al óleo se aplicará tal como sale del tubo, sin disolver con
trementina, aguarrás mineral, disolvente sin olor, medios, aceites,
secativos, etc. La aplicación de la pintura tal como sale del tubo es el
estado ideal en el que se encuentran desleídos los pigmentos, y la forma más
permanente de pintura al óleo. Si el óleo tiene exceso de aceite, se
eliminará éste colocándolo previamente en un cartón absorbente.
2. Para aplicar capas finas se utilizarán pinceles suaves —como los de
meloncillo o su imitación—. En el caso de desear capas espesas se realizarán
con pinceles de cerdas irregulares. Usted debe adaptar todos los recursos y
posibilidades a la aplicación de la pintura al óleo sin diluir.
3. Para los arrepentimientos —zonas de las que no quedamos satisfechos—
eliminar la pintura fresca quitándola con una espátula y limpiar la zona con
un trapo impregnado en trementina. Antes de pintar de nuevo esperar que la
trementina se evapore.
4. Los cuadros de gran tamaño se resuelven dividiendo la obra en varias
zonas o tareas. Cada una de las zonas debe quedar completamente terminada.
Pintura
por capas empleando óleo puro
El artista utiliza el óleo puro, sin disolver, con la diferencia de que
aplicará varias capas o cubrirá zonas determinada cuando la capa anterior
esté seca al tacto. El concepto de «va-rias capas» es relativo, si se dice
que se van a emplear tres capas, no se quiere expresar exactamente que la
superficie total de la obra se tenga que cubrir con cada una de ellas. Los
artistas pintan y no están pendientes de las capas o al final no llevan la
cuenta. Una zona puede tener más capas y otra sólo una.
A la hora de pintar el artista puede aplicar pinceladas, en vez de capas o
zonas, que se pueden ir superponiendo sobre otras frescas o secas.
Pintura
en una sola capa empleando óleo «impuro»
Es una variante de la pintura directa o alla prima con la diferencia de que
aplicamos di-solventes y medios para manipular la capa. Podemos diluir
bastante la pintura o empastar-la, con todas sus variantes intermedias. Para
muchos artistas resulta difícil o está poco acostumbrado a la técnica
«pura», por lo que le resulta imprescindible alterar la capa de pintura al
óleo.
1. Para
aplicar la pintura diluida o muy diluida mezclarla con un medio. Al ser una
pin-tura de una sola capa lo importante del medio a emplear es que no
amarillee, no sien-do fundamental el tiempo de secado, ya que cuando se
termine el cuadro no se seguirá pintando. Se pueden seleccionar los medios
clásicos de aceite y trementina, los medios de aceite, resinas y disolvente
o los modernos medios alquídicos.
2. En el caso de aplicar la pintura muy espesa se puede utilizar tal como
viene en el tu-bo o mezclándola con una «pasta para pintar». Esta pasta
aumenta su volumen pero hace algo más fluido el color.
Pintura por capas empleando esencia de trementina
Es la técnica más habitual y una de las más seguras según la literatura
técnica
1. Se
realiza una primera capa o manchado. Esta capa pretende cubrir rápidamente
el blanco del lienzo. En muchos casos el artista no se toma el manchado como
un simple relleno, sino que es parte estética de la obra y se realiza como
elemento funda-mental. El manchado se realiza disolviendo el óleo con
esencia de trementina, agua-rrás mineral o disolvente sin olor. Se pueden
realizar varios manchados unos encima de otros, teniendo la precaución de
que la pintura se use menos rebajada en trementina. Siempre será más
adecuado disolver el óleo parcamente, con el fin de que la capa no pierda
poder aglutinante. El manchado se puede dejar secar por completo o se puede
seguir trabajando inmediatamente.
2. Tras el manchado, se aplica la pintura la óleo tal como sale del tubo o
escasamente diluido con trementina. Mientras que la pintura superior tenga
menos trementina que la inferior, suele ser una técnica segura. El peligro
está en colocar sobre una capa pu-ra de óleo —más grasa— capas de óleo
disuelto en trementina —menos grasa— que puede tener el peligro de
agrietamiento. Existe un problema con los colores grasos —generalmente los
oscuros— que no toleran disoluciones con trementina, si debajo hay color sin
disolver: se suelen agrietas.
Pintura por capas utilizando un medio
También es habitual que el artista en vez de trementina exclusivamente
emplee un medio.
1. Se
comienza con el manchado disuelto en trementina y se deja secar.
2. En las siguientes capas se elige un medio para disolver las capas. Lo
interesante del medio es que seque lo antes posible además de que no
amarillee. Se va avanzando simplemente utilizando siempre el mismo medio. El
artista no tiene que preocuparse de cuántas capas ha realizado o si ha
aplicado más en una zona o en otra. Cualquier medio soporta dos o tres capas
sin tener que graduar su nivel graso.
Pintura
por capas utilizando un medio graduadamente
En esta técnica, también muy clásica, interviene la graduación progresiva de
capas. Se tiene en cuenta el famoso principio de «pintar graso sobre magro»,
es decir que las capas superiores sean más flexibles que las inferiores.
Para ello, se aplica una capa disuelta con un medio, en la siguiente capa se
disuelve la pintura con el mismo medio pero más con-centrado —más graso— y
así sucesivamente. En la pintura por capas se deja que cada una se seque al
tacto. En este tipo de técnicas, al elegir el medio se requieren que tenga
dos cualidades: que no amarillee y que se seque lo antes posible. Los
pintores antiguos hicie-ron «malabares» buscando medios que secaran
rápidamente, de ahí surgieron el aceite es-pesado al sol, los aceites
cocidos con secativos, la incorporación de resinas, etc. Sin em-bargo,
cuando surge la pintura directa lo que interesaba era alargar el secado y de
ahí sur-gieron los medios de secado lento.
1. En primer
lugar se suele empezar con un manchado disolviendo la pintura con
tre-mentina. Se deja secar.
2. Se elije a continuación un medio confeccionado por el propio artista o
comercial, pongamos el caso de que se va a usar aceite de linaza «Stand
Oil», barniz de damar y esencia de trementina. Si el artista va a realizar
tres capas de pintura, ha de preparar graduadamente tres disoluciones del
medio, cada uno en un tarro distinto.
3. El tarro n.º 1 será en que tenga menos medio —menos graso—. Pintará
diluyendo con el medio n.º 1 y dejará que la capa se seque.
4. Para la siguiente capa, preparará el tarro n.º 2, con algo más de medio.
Con el medio n.º 2 pintará y la dejará secar.
5. La última capa la realizará con el medio aún más concentrado, el n.º 3.
Pintará con el n.º 3 y la dejará secar. De esta forma ha creado una pintura
en tres capas garantizan-do que cada una es más grasa que la anterior.
6. Si va a emplear un medio comercial, puede hacerlo del mismo modo: el n.º
1 disuel-to con una cantidad de trementina, el n.º 2 con algo menos y el n.º
3 sin diluir, tal y como lo presenta el fabricante. La preparación de varios
tarros con diferentes con-centraciones de medio es la opción más cómoda,
sabiendo en todo momento qué proporción contiene cada tarro y empleando las
mismas proporciones para todas sus obras.
7. Si pinta más esporádicamente y no desea realizar distintos tarros, puede
emplear un método más simple de graduación de capas, pero menos exacto.
Primero prepara una concentración baja del medio —llamémosle n.º 1—. Para la
siguiente capa, solo tie-ne que añadir al n.º 1 un poco de medio con un
cuentagotas —digamos 15 ó 20 go-tas—, pintará y la dejará secar. Para la
siguiente capa añadirá otras 15 ó 20 gotas, pintará y dejará secar, y así en
sucesivas capas. Tiene la garantía de que cada capa es algo más grasa. Es
una estimación a ojo, pero igualmente válida. El problema que presenta este
método es que puede que se le gaste el medio en mitad de la obra o se
derrame y no sepa cuál era la última concentración, simplemente porque va a
ojo. También ocurre que el medio se va gastado y al añadir más medio usted
puede estar engrasándolo en exceso. Este último proceso se puede realizar
igualmente con un medio comercial.
Pintura
opaca aplicando veladuras finales
En esta técnica el cuadro se trabaja con pintura opaca, en una capa o en
varias gradua-das, pero al final del cuadro usted desea perfeccionar los
tonos mediante la aplicación de veladuras.
1. Ha de
pintar la obra de forma casi definitiva. Empieza con el manchado, después
aplica la pintura definitiva. En la pintura definitiva puede elegir realizar
la obra con una sola capa o con varias capas disolviendo con los medios que
haya elegido. En todo caso la pintura se ha realizado con pintura opaca
sólida. Ahora, antes de aplicar las veladuras, es imprescindible que el
cuadro esté seco.
2. Para las veladuras ha de elegir los «medios para glacis» —veladuras—, los
medios alquídicos, los productos comerciales indicadas por el fabricante
para dicho fin o las recetas de autores de prestigio. En un recipiente, como
por ejemplo un platillo o una paleta de acuarela con huecos, disuelve el
medio con un poco de óleo. La disolución quedará más bien «aguada». Con el
cuadro en posición horizontal, aplicará la vela-dura con un pincel de pelo
suave, eligiendo el tamaño del pincel con relación a la dimensión de la zona
a cubrir. La veladura es similar a extender en la técnica de la acuarela un
lavado transparente. Una vez extendida, hay que homogeneizar la super-ficie,
para que no se noten charcos, cortes de color. Para ello, lo más simple es
hacer pasadas inmediatamente con un pincel en forma de abanico de pelo suave
y pequeño. La veladura hay que dejarla secar con el cuadro en posición
horizontal. Ya una vez seca, puede aplicar otra con el mismo método.
3. La veladura se puede aplicar sobre una pintura con superficie
completamente lisa, pero también tiene un gran atractivo aplicarlas sobre
superficies con textura. La veladura se incrusta en las huellas de las
pinceladas o en las irregularidades y produce efectos sorprendentes.
Pintura
aplicando aditivos para lograr texturas
Las texturas son elementos de configuración habituales en algunas obras al
óleo. Cuan-do se van a emplear texturas muy exageradas en un cuadro es mejor
utilizar un soporte rígido de madera o similar. El secado de pintura al óleo
con texturas exageradas puede durar muchos años.
1. El método
clásico de hacer texturas es con abundante pintura al óleo. Se aplica con
pinceles de cerda dura e irregular o con espátulas. La técnica es muy
simple, pero tiene sus inconvenientes: una pasta muy espesa de óleo puro
tiende a deformarse, cambiando aleatoriamente el aspecto que habíamos
dejado. Además, las capas amplias y espesas se suelen partir.
2. Se puede subsanar el problema de los agrietamientos si la textura se hace
en varias capas. Se aplica una capa de textura media, se deja secar, se
aplica otra encima, se deja secar y así sucesivamente. Con este método se
obtiene una estructura más firme.
3. Si se tiene más prisa, se puede mezclar el óleo con «pasta para pintar»
puesta a la venta por todos los fabricantes con distintas denominaciones. Se
trata de una pintura al óleo hecha con resinas o aceites sintéticos,
acrílicos o alquídicos, que no tiene pigmento si no una carga traslúcida. La
pasta se mezcla aproximadamente a partes iguales con el color al óleo y se
genera rápidamente más masa de pintura. Estas pas-tas hacen que el color se
seque con una estructura más permanente, de manera que el empaste no se
deforme.
4. Otra opción es emplear «blanco de fondo». Es una pintura blanca de secado
rápido. Se seca aproximadamente en la mitad de tiempo que una pintura al
óleo normal. Aunque se puede mezclar con los colores, se usa
independientemente. Tras el dibujo, se aplican las texturas usando el blanco
de fondo, se deja secar y luego se pinta con óleo. Es simplemente aplicar un
relleno antes de pintar. El problema es que las textu-ras no las obtenemos
directamente, sino que requiere una planificación. El método es similar a
aplicar un óleo definitivo sobre un óleo de base, de fondo.
5. Existen otras pastas que no son óleos, como por ejemplo «pasta para
modelar». También cada fabricante tiene su denominación. En este caso tras
el dibujo se aplica la pasta para modelar, cuando está seca se pinta encima
con óleo puro. La pasta para modelar es en realidad una imprimación pero en
forma de muy espesa, no es una pintura al óleo. Suele ser una resina
acrílica con una carga y pigmento. Las pastas para modelar debe aplica
varias capas si desea un relieve muy exagerado, pues puede agrietarse.
6. También se logran texturas añadiendo cargas a la pintura al óleo. Las
cargas son sus-tancias sólidas en forma de polvo que tienen la cualidad de
no pigmentar y de ser inertes, es decir, que no reaccionan químicamente con
los pigmentos. Entre las cargas se encuentra en sulfato de calcio, el polvo
de mármol, la piedra pómez, el litopón, el espato pesado, la arena… Las
cargas se pueden emplear de dos formas. Se mezcla la carga con el óleo en la
paleta y, después, se aplica con pincel o con espátu-la. También se puede
aplicar una capa de óleo y espolvorear la carga —sobre todo en el caso de
arenas, piedra pómez- encima de dicha capa. Si va a emplear arena o tierra
tiene que lavarla previamente. Eche la arena en un recipiente y remuévala.
Cambie el agua y remueva varias veces. Después ponga la arena extendida y
déjela secar. De esta forma tendrá una arena o tierra más purificada.
7. Los antiguos maestros, según algunos autores, para hacer texturas al óleo
se servían de temples. De esta forma creaban pastas más resistentes. En la
actualidad nos podemos servir del óleo alquídico, que seca muy rápidamente y
sobre él pintar al óleo. También se pueden mezclar ambas pinturas.
Pintura
aplicando blanco al aceite de linaza
En la pintura al óleo el color blanco está compuesto de aceite de
adormideras o de cártamo, en la actualidad los fabricantes ofrecen a los
artistas blancos al aceite de linaza para subsanar sus inconvenientes.
1. Suponemos que vamos a realizar una obra en varias capas: manchado,
primera y capa final. El problema del blanco desleído con aceite de
adormideras es que no debería ir debajo de capas de aceite de linaza, ya que
el aceite de linaza es más secativo y se pueden producir grietas.
2. Por tanto, como en el manchado suelen emplearse colores de tono algo más
claro mezclado con blanco, emplearemos el de aceite de linaza, aunque tenga
un tono algo más amarillento. Este manchado se hará parco en trementina y se
dejará secar.
3. En la primera capa se seguirá empleando el blanco al aceite de linaza
pero quizás con un medio.
4. En la capa final, ya se puede emplear el blanco al aceite de adormidera
que es mucho más blanco que el de linaza, habiéndonos asegurado una base
técnicamente estable.
*Licenciado en Bellas Artes por la Facultad de Sevilla desde 1987, especialidad de Pintura. Artista pintor. Profesor de Educación Plástica y Visual y de Bachillerato en el IES “Salvador Rueda” de Málaga (España). Consultor y formador de artistas a nivel privado. Correo electrónico: miferpro@hotmail.com
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http://www.revistaperito.com/ramonfernandez/MiguelPintura.htm