LA DISCUTIDA AMISTAD ENTRE RAMÓN SIJÉ Y MIGUEL HERNÁNDEZ

 

 

                                                                         Por Ramón Fernández Palmeral

 

 

 

 

 

     Ahora (25 de diciembre 2006) que se ha cumplido el septuagésimo (70º) aniversario de la muerte de Ramón Sijé, y de famosa "Elegía", publicada en "El rayo que no cesa", más los diversos estudios posteriores por profesores y catedráticos como Eutimio Martín, que ya expuso su teoría de una amistad mitificada en las Actas de I Congreso Internacional sobre Miguel Hernández en 1992, o José Muñoz Garrigós en INSULA, 544. hemos podido estudiar esta relativa a mistad entre los dos oriolanos. Y no lo digo yo, que mi opinión no vale, porque no soy doctor en letras ni filólogo.

     Por lo tanto, opino que esta afirmación de «compañero del alma» no es más que un verso de la "Elegia", en el fondo no son más que palabras, no había más que un remordimiento y una deduda, porque se ha evidenciado que si al principio Miguel buscó su amistad, fue a su casa de la calle Mayor, por conveniencias para publicar en la "Voluntad" y "El Gallo Crisis", porque era una forma de necesidad acuciante hernandiana de publicar para salir de su precaria situación como poeta y escritor. No hay entre ellos una continuidad, una comunión de ideas, primero religiosas, luego católicas, chocan constantemente por ideologías, posición social. ¿En qué coincidían cabría preguntarse?

      Miguel es siempre un pedigueño de Sijé, desde su primer viaje a Madrid, cuando tiene falta de dinero acude a él y a sus influencia con Martínez Mena, Augusto Pescador y Juan Guerrero «Consul de la Poesía», según la dedicatoria de García Lorca. Es Guerrero quien le pone a Sijé en contacto con José Bergamín y Juan Ramón Jiménez. Sijé fue una vez al huerto de la casa de Miguel en calle Arriba en tiempos en que se preparada Perito en lunas, verano de 1932, po eso en la "Elegía a la muerte de Ramón Sijé" dirá volverás a mi huerto y a mi higuer/ por los altos andamiso de las flores... Sijé le ayudó a la publicación de este libro más que nada para compensarle de los esfuerto de preparación del homenaje a Gabriel Miró en el verano de 1932 hasta el domingo 2 de octubre, día del homenaje. Además le escribió el prólogo a Perito en lunas, que ya es un reconocimiento importante. Dieron varias conferencias, una en la Universidad de Cartagena y otra en el Ateneo de Alicante.

     Luego se mantiene un interés más que una amistad verdadera, filial, hermana, a Sijé también le interesaba el que Miguel tuviera ya relaciones en Madrid con Neruda y otros poetas para situar la revista "El Gallo Crisis" y vender algunos números. La tertulia de la tahona no existió, Sijé iba a la panadería de los Fenoll a ver a Josefina a partir de 1932, a la que pretendía. Manuel Molina era un crío en este tiempo de la tertulia, había nacido en 1917 (en 1932 tenía 13 años), Poveda hacía la mili, según Ramón Pérez Álvarez.

      Sijé se molesta cuando Miguel toma el camino de la "poesía impura" de la nueva corriente neorromántica de Neruda y Vicente Aleixandre. Y está tan molesto que no contesta a las cartas de Miguel Hernández, y este enfado duró hasta su muerte,

     Ahora bien, estos intereses comunes durante seis años, no son una amitad firme, una amistad verdadera, es una conveniencia que se ha afianzado en una frase "compañero del alma" Sijé signfica alma en griego como se ha demostrado. Lo que signfica el serventesio final es que el convoca a verse en el otro mundo, para hablar de muchas cosas pentientes, comparo del alma, pero no dijo amigo del alma, a pesar de que se llamaban dilecto amigo o algunas veces hermano, sobre todo cuando le interesaba pedri un favor.

Es decir, esto no es una verdadera amistad sino una relación de intereses. Ramón es mentor más que amigo. Influiyó en el "Auto sacramenta" de Miguel.

 

 

 

 

 

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