
JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ
Un vecino de El Acebuchal
José Ramón Fernández Fernández nació el día 29 de abril de 1920, bajo el signo zodiacal de Tauro en El Acebuchal (Cómpeta, Málaga), -una aldea de sierra, perdida en la Axarquía situada en el barranco del arroyo del mismo nombre, en el límite de los términos de Frigiliana y Cómpeta, de Sierra Almijara-. Hijo de Antonio Fernández Lara y de Dolores Fernández Acosta. De la familia apodada por "Los Simones". El padre no estaba mal economicamente, era propietario de la casa de los Corrales y de un cortijo con viñas y olivos en el cortijo del Pino, su principal actividad era el ganadero, productos de un gran rebano de cabras del que vendía chotos y quesos, además tenía viñas, paseros para sacar pasas e higos, lagar para elaborar el vino dulce del terreno, y tenía olivos en el Comendaor. Antonio Fernández nació en 1882, se casó dos veces, la primera vez con Ana que le dio tres hijos (Miguel, Ana y Antonio -fallecido a los 18 años en la sierra), y a la muerte de su esposa Ana, se casó con una hermana de ésta, Dolores, con la que tuvo siete hijos: Dolores, José Ramón, Emilio, Manuel, Rosario, Salvadora y Antonio. Fue bautizado José Ramón en la iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción en Cómpeta. Los padrinos fueron Miguel y Eloisa (tíos por parte de padre). Sus abuelos paternos fueron Miguel Fernández González y Ana Acosta, regentaban la Venta Panaderos (cerca ya de cerro Lucero). Escribió un libro de su familia titulado La familia de los Simones.
Hizo la Primera Comunión en el mes de mayo de 1928, lo cual le supuso aprender a rezar, sobre todo el Rosario, que era de rezo diario en aquellos parajes de Dios, por la tardes noche después de la faenas del campo. Asistió a la Escuela de El Acebuchal, cuya primera maestra se llamaba doña Dolores Albolaño Boz, al llegar la II República llegó otra maestra Doña María López Ruiz. Asitió a la escuela primaria hasta los doce años, pero no con dedicación plena como los niños de ahora, sino alternándola con el trabajo de pastor y agricultor. Reconocía que aprendió poco, pero sin duda su mayor alegría e ilusión era ver a Carmen Fernández, su prima hermana, que años sería su esposa, en 1946.
Su trabajo infantil y juvenil fue la de pastor junto a sus hermanos con el ganado familiar, en los mejores tiempos llegó a tener cerca de 1.000 cabezas de ganado caprino; también hacer todas la labores agrícolas de la uva moscatel: cavar, vinar, vendimiar, pasas... y la recolección de las aceitunas para el aceite. A los 14 años le salió un tumor blanco en el tobillo izquierdo, que le obligó a guardar cama durante largo tiempo, fue tiempo en que estuvo aprendiendo a leer, a hacer cuentas y a escribir, y a recitar canciones populares, flamencas y sobre todo las canciones de Pepe Marchena, al que fue siempre aficionado.
Al empezar la guerra civil tenía 16 años, por lo tanto era menor de edad. Los primeros siete meses de la guerra civil, tanto Málaga como su aldea de El Acebuchal pertenecían al bando republicano, como era menor de edad no perteneció al Comité del partido que se formó en la Acebuchal durante la II República. La Acebuchal, situada el camino de Granada, era vía de comunicación entre Torrox, Nerja, Frigiliana y Cómpeta, por al Ruta de la Miel hacia los pueblos de Granada (Fornes, Jayena y Arenas) se convirtió, primero en refugio de nacionalistas y después de republicanos, hasta que entraron las tropas de Franco y algunos malagueños se marcharon a Granada, Almería y al Levante, en la famosa salida de malagueños por la carretera de Almería al entrar las tropas de Franco, y que les cañoneó desde el mar.
Al cumplir los dieciocho años le pidio a su padre que le comprara un reloj, y el padre le contestó "cuando lo ganes", como si no lo hubiera ganado en todos los años que había estado trabajando para él. Le tallaron el 3 de septiembre de 1938 en Cómpeta por el bando nacional, (medía 1.91 cm. de altura), aunque él era de la quinta del 41 (El servicio militar se hacía a los 21 años) le adelantaron tres años y lo declararon útil para el servicio de las armas. Ingresó en filas el 10 de Septiembre de 1938 en la Caja de Reclutas de Málaga nº 16, y fue destinado al Cuartel de la Trinidad, y luego al Campamento Benítez para el periodo de instrucción, Regimiento de Oviedo, nº 8, 7º Compañía de Reclutas. El 2 de octubre ingresó en el Hospital Militar de Mirarmar porque enfermó de un sarampión, estuvo de baja hasta el 14 del mismo mes en que le dieron de alta. Durante este baja sus quintos fueron destinados al frente de Peñarroya (Córdoba) donde hubo numerosas bajas, pero como no había jurado bandera, no le mandaron al frente y se salvo de esta primera refriega bélica. Al salir del hospital le destinaron a la 2ª Compañía del mismo Regimiento. El 5 de diciembre de 1938 juró bandera en el Campamento Benítez. Los primeros días del mes de enero del 39, fue enviado al cuartel de la Trinidad de Málaga capital, donde estaba ubicada su Compañía.
El 5 de febrero de 1939 salió en tren desde Málaga hasta la estación de Pinos Puentes en Granada, y se incorpora al escuadrón de fusileros ametralladores, al mando del cabo Salvador Ocón que era de Benamocarra, 2º Compañía cuyo jefe era el teniente Pozo, del 7º Batallón, al mando del comandante Fuertes que procedía de la Guardia Civil, del mismo Regimiento que se encontraba en el frente de Granada. José Ramón fue a cubrir la baja de un soldado que perdió la vida en una refriega en Tozas y Limones, donde también había sido baja un alférez. El 15 de febrero marcharon, unas veces andando y otras en camiones, hasta Sierra Nevada, a los campamentos de Capileira, Castar Negro y Peñón Jabalí, en esta última posición acabó la guerra el 28 de marzo a las doce de la noche, aunque el día se la victoria se celebraría el 1º de Abril. Recordaba José Ramón que el invierno fue frío, recuerda que una noche le quitaron la manta mientras dormía, y luego se tuvo que agenciar otra manta por el mismo sistema del tirón, pues de los contrario muere congelado, y eso que él estaba acostumbrado al frío de Sierra Almijara y de la mala vida de los cabreros en las chozas.
La alegría duró unos días, puesto que cuando pensaban que aquello de la guerra se había terminado y regresaban a casa, en realidad aquello acababa de empezar en una especie de guerra fría, su Batallón continuó por La Alpujarra de Granada y Almería en lo que se llamaba "limpieza de rojos" o detención de los soldados republicanos en su huida a la sierras como forma de sobrevivir. En unos camiones de la División los trasladaron a Órgiva, donde descansaron tres días. Luego empezaron a recorrer los pueblos de Casas de Torvizcón, Cádiar, Adra, Castel del Ferro, Guarchos, La Mamola, la Rábita, Albundón y otra vez a Adra, donde permanecieron hasta el 22 de junio del 39. Aquí le entró una enfermedad en la piel y le ingresaron en el Hospital Militar de Motril hasta el 16 de julio que le dieron el alta y se incorporó a la Compañía de Recuperación en Capuchinos (Málaga). Estuvo destinado en Orden Público, seleccionado por su altura y fortaleza. El 16 de diciembre vuelve a ingresar en el hospital del Seminario de Málaga por rebrote de la infección en la piel. Como necesitaban rehabilitar el Seminario para otra función los trasladaron al Cuartal de la Aurora (Málaga) hasta el 5 de febrero de 1940, en que le dieron de alta y volvió al servicio de Órden Público.
El 5 de enero de 1941 fue destinado a la Compañía del Destacamento de la estación de ferrocarril de El Chorro (Álora), por la falta de seguridad y peligro de terrorismo que había sobre las vías férreas antes de llegar a los túneles. En aquella época recuerda que el alférez de la compañía don Emilio Souvirón cayó al canal de agua de la fábrica de la luz cuando cazaba palomas y se ahogó en el punto conocido por la Cueva del Toro. Recuerda que aquella noche pasó por el peligroso camino del Rey esculpido en la pared rocosa de los Gaitanes para avisar al guarda de la presa que cerrara las compuertas del canal y sacar el cadáver del alférez.
Recuerda su buenos tiempos de El Chorro, cuando le mandaron a cuidar el ganado de la Compañía para poder comer, y además tuvo buena amistad con las hijas del cortijo de la Almoha del jabón. Cuando la Compañía de El Chorro quedó disuelta solicitó voluntario destino en el Ministerio del Ejército en Madrid. El día 31 de enero de 1942 se incorpora al Batallón del Ministerio del Ejércto 2º Compañía de Armas, en Madrid, fue licenciado en 5 de julio de 1942, y vuelve a su aldea de El Acebuchal a trabajar de nuevo con su padre en el ganado y en el campo. Pero si dura era la guerra y la mili más dura era el astil de azadón, ya había visto Madrid y no tenía ambiciones y no muy claro lo de seguir en los mayarines y formar una familia de agricultores, y menos mal que el 26 de noviembre del mismo año le movilizan otra vez y se incorporó de nuevo a su Unidad de Madrid hasta el 15 de julio de 1944, que le dieron permiso ilimitado por Orden firmada en Madrid el 13 de abril de 1944. Estuvo seis años haciendo el servicio militar. Durante estos años mantuvo correspondencia con su novia Carmen Fernández, la hija de su tío Emilio, a la que quería mucho, ella también le quería, y quería marcharse de la casa parterna y fundar su propio hogar porque estaba harta de trabajar en el campo, en el cortijo que tenía su padre en el Mayarín, sin agua corriente, sin luz eléctrica y sin ninguna comodida, trabajo y más trabajo, por eso, la pareja de enamorados, estaban deseando de casarse, y liberarse el yugo paterno.
Como había servido en Madrid y había visto la vida laboral de otra forma menos penosa que la suya en la sierra de Málaga, pensó que el campo, bajo el dominio paterno no era lo suyo, y, sin saberlo su padre, en Madrid se había presentado a los exámenes para el ingreso en la Guardia Civil, aprobó e ingresó en la Academia de Formación de Segalerva de Málaga el día 15 de enero de 1945, pertenecía a la 41º Promoción. Finalizó la academia el 15 de abril del mismo años como guardia de segunda clase. Al salir de la academia le destinaron a la 204ª Comandancia de Ciudad Real, al Puesto de Piedrabuena, era Companía al mando del capitán don Jaime Moranta Tout, mallorquí, aquello era zona de los llamados bandoleros, más tarde, en la democracia, llamados guerrilleros, pero durante esos años, secuestraron, asesinaron y robaron todo lo que pudieron para sobrevivir. A Ciudad Real mandaron 32 guardias civiles de Málaga y Sevilla. La provincia de Ciudad Real estaba dividida en tres Sectores de huidos: Sector 1, Piedrabuena; Sector 2 ,Puertollano; Sector 3, Almadén, a su vez los sectores en Susectores. A los ciudadanos que favorecieron la labor de captura se le premiaba con la suma de 10 mil a 25 mil pesetas. Su primer sueldo fue de 28 duros. El lema era que con el menor número posible de fuerza quedaran protegidos el mayor número posible de caseríos, cortijos y casas de labor.
En Piedrabuena permanecí 12 días y salí concentrado el 13 de Mayo al destacamento de Téjar, término de Don Rodrigo que situado a 15 kilómetros con el compañero José Carrasco Duarte, donde alquilaron una habitación para los dos nuevos guardias por 35 pesetas al mes, un dineral en aquellos años donde el suelto era de unas 250 pesetas al mes. Para el diario de comer se ayudaban de los vecinos porque no tenían ni un real para la vitualla. El medio de transporte era una burra, los ánimos no eran muy buenos, sobrevivieron gracias a los buenos vecinos de los cortijos. Luego el 6 de noviembre pasó al destacamento de Gargantón hasta el 1 de febrero del 1946, y luego pasó al Destacamento de Chiquero. Protegían a los guardas y a los labradores que iba a a trabajar a las grandes fincas. Los servicios o correrías eran de ocho días fuera del cuartel, luego pasaron a 4 días. Su primera poesía registrada la escribió en Téjar y se la mandó a su novia, pues no soportaba más la vida de soltero "No puedo soportar/ esta vida de ilusión/ te escribo con gran fervor/ en esta vasta "Siberia"... / (firmado el 11 de junio de 1945). El 7 de de mayo de 1947, nace su primer hijo al que ponenen el nombre de Ramón, quien esto escribe.
Se casó con su novia y prima hermana Carmen Fernández Fernández, que tenía 23 años de edad el 6 de Julio de 1946 en la iglesia de Cómpeta (Malaga), lo caso don Fidel Ramos García, los padrinos fueron su hermana Dolores y su cuñado Antonio, celebraron el banquete, si se podía llamar banquete a una sartén de choto frito en el cortijo de la novia, en el Mayarín, el padre de la novia, el tío Emilio, no asistió, porque se fue a vender una cabra. Le dieron 8 días de permiso de matrimonio. Previamente para este casamiento el ya guardia civil tuvo que pedir autorización que se la concediera, autorización que firmó don Francisco Rojas Blanco, teniente coronel Mayor del 4º Tercio de la Guardia Civil en Toledo, al mando del coronel don Francisco Martí Alvaro. Su luna de miel fue un desastre, regresaron en tren al Puesto de Piedrabuena. Son curiosos los gastos habidos: el viaje de regreso costó en total 173,60 pesetas, solo el billete tren costó 100 pesetas, y la pensión en Ciudad Real 14 pesetas, y 18 pesetas el coche de Ciudad Real a Piedrabuena. Un abrigo que le compró a la esposa le costó 265 pesetas, el sueldo de un mes.
En Piedrabuena alquilaron una habitación con derecho a cocina en calle Cristo nº 7 por 30 pesetas al mes. A los pocos días tuvo que salir concentrado al Destacamento de la Arripa parece ser que los bandoleros (guerrilla antifranquista) secuestraron a un vecino, y volvió a los 15 días, pero sólo por 4 horas, luego fue desconcentrado y pasó en casa 20 días, tan sólo estuvo cinco noches con su mujer, el resto de las noches las pasaba de servicio. Siempre lamentó estas separaciones de su mujer, un recién casado que no podía estar con ella, el peor de los castigos. El 7 de mayo de 1947 nació su primogénito Ramón (el que esto escribe). Y se hizo treinta kilómetros de noche para ver al niño.
El 24 de octubre de 1947 una partida de bandoleros secuestraron a Alejandro Laguna Velasco, un vecino de Piedrabuena, y a tres hombres más de Porzuna, a cambio de cincuenta mil pesetas, que entregó la familia el día 23 en "Maton de la Osa", la partida estaba compuesta por el jefe llamado el "Veneno", otros eran "Midrelín", Palmero, Peñas Negras, Rafael y el niño que era de Ciudad Real.. Esta partida había robado en Valcochete y, en Santa María castraron a dos carneros..., no andaban por caminos sino por lomas y puntos comunicantes. La cuestión de los huidos a la sierra, bandoleros o guerrilla antifranquista como le llaman ahora, se había puesto muy mal, en agosto de 1947 llega a la Comandancia de Ciudad Real el teniente coronel Eulogio Limia Pérez, que lo llevaban mártir, concentraciones y sin vivir.
En Piedrabuena permaneció hasta mayo de 1948 y le dieron nuevo destino al Puesto de Almodóvar del Campo, a la Compañía de de Caballería, era un acuertelamiento nuevo y pabellones grandes. A Ramoncillo le cogió los dedos al cerrar un guardia la puerta de la calle. El primer caballo tenía el nombre de "Sorprende" (hay una foto con el caballo y el niño en brazos). El 28 de enero fue concentrado al destacamento de Agudo acompañado del guardia Julián Martíenz Sierra. El 12 de septiembre de 1949 fue atropellado en la carretea de Puertollano a las tres de la mañana por un coche que se dio a la fuga, pero el compañero Julián logró detenerlo con un disparo de fusil y el coche volvió y detuvieron a los culpables. Huyó porque no tenía carnet de conducir. Las heridas sufridas en la pierna le mantuvo 40 día de baja. A su alta lo concentrado en La Solana del Pino. El 19 de julio de 1950 tuvo su mujer otro hijo que nació muerto. Sobre 1950, su padre Antonio Simón, pastor de cabras en la sierra de Frigiliana, fue detenido por la Guardia Civil de Fornes, en un principio acusado de ayudar a los bandoleros o guerrilla antifranquista, se encontraba entre dos fuegos, si no ayudaba a la gente de la sierra (se perdían muchos chotos y les llevaban vino y queso), le mataban y si ayuda lo hacía la Guardia Civil como ya ocurrio contres vecinos de Frigiliana en la Loma de las Vascas. Una sola noche estuvo en en prisión cuando un guardia supo que era el padere de un Guadia Civil, y lo soltaron y no pasó nada. Una mujer de Frigiliana que estaba casada con uno de Fornes le dio de comer durante esos días y le llevó una manta.
El mes de febrero de 1952 fue destinado a la Comandancia de Málaga, al Puesto de Ancón que era de playa, de la 5º Compañía de Marbella hasta julio de 1953. Aquí nació su hija Mari Carmen, pero en Frigiliana. Pasó al Puesto rural de Almarchar 1º Compañía, aquí nació su hija Vicky. Los servicios de correrías eran de cuatro días. Aquí vio que no había porvenir y aguantó hasta agosto de 1956 que fue destinado a la 14 Compañía de Especialista del Puerto de Málaga donde permaneció 12 años. Aquí nacieron su hija Emilia y su hijo Miguel Antonio. La vida cambió por completo, mejoró económicamente y los servicios eran tan sólo de doce horas diarias en las garitas o embarcados. El servicio de embarque consistía en permanecer en el barco todo el tiempo que estaba el barco en el puerto, recuerda que una vez estuvo 28 días en un barco ruso, sin poder venir a casa, comían la comida del barco de acuerdo a los gustos del país de procedencia. Lo bueno que tenía el barco es que daban la pacotilla a los guardias y se permitía sacar algunos cartones para cubri gastos. En 2 de marzo de 1958 falleció su padre, y el 19 de noviembre de 1963 falleció su madre.
En agosto de 1968, las cosas del puerto se pusieron muy severas, y pasó al Puesto de Natera de la 3º Compañía de Málaga, hasta que en marzo de 1970 fue licenciado (tenía 50 años de edad), como guaria segundo, con el mismo empleo que ingresó. Pues bien, durante todos estos años de servicio a la Patria: guerra civil, 6 años de mili y 27 en la Guardia Civil y heridas en acto de servicio, no le concedieron ninguna medalla. Por ello estaba muy desengañado, sobre todo cuando veía que a cualquier guardia de nuevo ingreso el concedían condecoraciones, y ganaba mucho más dinero que un triste retirado. A esto se llama desproporción de oportunidades e ingratitud del Estado.
Otros trabajos
Aquí no acaba su vida laboral. Con cinco hijos a cu cargo, en 1979 cambió el uniforme verde oliva de la Guardia Civil por el azul de la Policía Municipal de Málaga (Vigilancia de Mercados) en lo que se llamaba Destinos Civiles. Se incorporó el día 7 de abril de 1970 y se licenció de la Policía Muncipal para pasar a la Fábrica del Amoniaco en el Viso, y como no congeniaba con el jefe de los vigilantes, un brigada retirado de la Guardia Civil, dos años después pasó a ser vigilante en Povesa, un almacén de electrodomésticos, cerca del aeropuerto, hasta que pasó como vigilante a Intelhorcer también en la Cuesta del Viso hasta que cumplió los 65 años de edad, es decir más de sesenta años trabajando. Se jubiló para dedicarse a la poesía y a los crucigramas. Fue en Interholcer uno de los guardas que nunca se dio de baja y todo los años le dieron el premio de asistencia y puntualidad. En 1982, cuando entró el PSOE, les dieron pagas a todos militares republicanos y a los llamados Guardias de Asalto, a él no le dieron un duro. Este asunto de las pensiones de los llamados "vencidos", causi malestar entre todos los soldados del bando nacional "vencedores", que estuvieron en la guerra, porque ellos no fueron a la guerra voluntarios, sino forzosos por su reemplazos. José Ramón falleció de un derrame cerebral a las 14 horas del 9 de agosto del 2004 a los 84 años. En el Clínico de Málaga. Tuvo cinco hijos, y hasta el día de la fecha 8 nietos y un biznieto.
Los crucigramas y la poesía fueron su gran afición. Los crucigramas los escribía a lápiz, y con los lápices acabados, cuando ya no se podía escribir con ellos, todos juntos podían llenar una caja de zapatos. Tenía una excelente memoria. Hizo un Diccionario del Crucigramista que no llegó a publicar. Llevaba un diario a su manera. Su libro de poemas se titula "Un aldeano fulero" publicado en el ámbito familiar en 1995. Historia de el Acebuchal (aldea donde nació). Y también han quedado poemas inéditos. Llevó un libro genealógico en el que anotó a todos los miembros de la familia de "Los Simones", casamientos, bautizos y fallecimientos, un verdadero testimonio de esta larga familia, titulado La familia de los Simones. Era coleccionista de tarjetas de boda, asistió con su mujer a todas a las que le invitaron. Sin duda alguna tenía verdadera debilidad por su gran familia y respeto por sus antepasados. Escribió la historia de las antigua casas de la Acebuchal.
Fue gran viajero por los pueblos de España, gran maestro del ajedrez, poeta, aficionado al juego del dominó, a crucigramas y cartas en el Hogar del Jubilado. (Q.e.p.d.)
Alicante, marzo 2006. Homenaje a José Ramón Fernández Fernández.
Por Ramón Fernández Fernández