Comentarios al ensayo “Azorín y Cervantes, 1905”, de Francisco J. Flores Arroyuelo

 

 Por Ramón Fernández Palmeral

 

 

 

    El estudio crítico de Francisco J. Flores Arroyuelo titulado: Azorín y Cervantes, 1905, ha sido publicado como separata (76 páginas) en un estuche junto a  la edición facsímil de La ruta del Quijote, de Azorín, de la primera edición de Leonardo Williams, Madrid, 1905,  conservado en la Casa Mueso Azorín, Obras Sociales de la CAM en Monóvar (2006), que ha sido, sin duda alguna un gran acierto y una inteligente aportación  en este XL aniversario por muerte del maestro de Monóvar. Conocer y tener acceso a la edición de Leonardo Williams (1905) más los trabajos que se unieron como «Pequeña guía para los extranjeros que nos visiten con motivo del Centenario», (que era un artículo ya publicado en el diario España, 16-04-1904), es todo un privilegio. El que aquí escribe consiguió unp.  En la edición de 1951 para la edición de «Crisolín, se sustituyó el apéndice: Biblioteca Nacional y Extranjera, con trabajos de Leonardo, por un “Apéndice gazpachero”.

    El trabajo de Francisco J. Flores, profesor de la Universidad de Murcia, es una aportación muy erudita, completa y elogiable, con un estilo  muy elaborado y documentado, aunque algunas frases son demasiado largas con abuso de la copulativa "y", que nos hace, a veces, a un lector poco paciente o atento, a perdernos en diquisiciones.   Como comentarista azoriniano, a Flores no se le conocen otros trabajos anteriores azorinianos, lo me me llama la atención,  lo más próximo es Pío Baroja y la historia con prólogo de Julio Caro Baroja (1972). En este estudio crítico generaliza sobre Azorín, su estilo, su pensamiento y su amor a Cervantes. Las notas a pie de página en realidad no son notas sino una bibliografía instantánea, que no está mal, a mí personalmente me gusta.  No son notas aclaratorias, pero aquí voy a permitirme anotar algunas sin otro ánimo que el de ayudar al lector poco avizor. Se divide en tres partes, más un próloguillo a como de palabras de presentación; adjunta  un facsímil de una carta manuscrita por Azorín de fecha 7 de marzo de 1905, desde Argamasilla de Alba, dirigida a José Ortega Munilla. Y al final, se unen las páginas de El Imparcial donde aparecieron publicadas las dos primeras crónicas de La ruta de don Quijote: «La Partida», y «En Marcha».

 

  Presentación del libro en la Casa Museo de Monóvar

  En el homenaje a Azorín por el XL aniversario de su muerte, en la casa-Museo de Monóvar, del día 28 de febrero del 2007.  Se inció el acto con una lectura dramatizada de Manuel Amat acompañada por el violonchelistas Francisco Alvillar. Hablaron Santiafo Riopére, Rafael Poveda y Eva Guillamon. Pero el profesor Francisco J. Flores no pudo asistir a la presentación que, tenía anunciada, porque se encontraba en otra conferencia, según nos anunvió el coordinador del evento, lo cual nos decepcionó bastante. Pero así son estas cosas, uno se hace 40 kilómetros para oír a un ponente, y luego resulta que no acude.

 

  Contenido del estudio crítico.

  Abre  el ensayo de Francisco J. Flores, una cita de Mario Vargas Llosa, que aunque no nos dice de dónde lo ha tomado, podemos corroborar que corresponde al discurso de ingreso de Vargas Llosa en la RAE del 15 de enero de 1996. En esa frase que dice: ..”La Ruta de Don Quijote” es uno de los más hechiceros libros que he leído. Aunque hubiera sido el único que escribió, él solo bastaría para hacer de Azorín uno de los más elegantes artesanos de la lengua y creador de un género…” 

 

  Una palabras de Presentación

  Indica el ensayo  Francisco J. Flores apuntando en 1905 se conmemoró en  España el tercer centenario de la publicación de El Quijote, (debería haber añadido de la Primera Parte), con diversos actos y festejos en Madrid y en la capitales de provincia, es cierto que así fue, en el Ayuntamiento de Alicante se colocó una placa con la efigie de medio busto de Cervantes del escultor Vicente Bañuls.

 

    En el segundo párrafo apunta muy contundentemente Francisco J. Flores ensalzando este libro de José  Martínez Ruiz:  «Sus páginas son una de las referencias más vivas que podemos tener del Cervantes y, junto a ello, de la realidad española del tiempo del caballero, o lo que es lo mismo que decir que estamos ante una realidad capaz de salvar la trampa que permanentemente tiende el tiempo para alcanzar también el nuestro.» (p. 8). Aquí aprecio un silogismo retórico sobre el tiempo narrativo, quizás a lo que se quiera referir el profesor Flores  es  a lo que yo llamé en el capítulo 4 de mi libro Buscando a Azorín por la Mancha,  «En la cueva de Montesinos», sobre tiempo de ficción y tiempo de la narración. Tampoco creo que sean «las referencias más vivas que podemos tener de Cervantes» o que yo no entiendo muy bien su significación semántica, porque las referencias más vivas de de Azorín sobre Cervantes son posteriores a La Ruta de Don Quijote, escritos en años posteriores: Con Cervantes (1947); Con permiso de los cervantistas (1948); El buen Sancho (1954).  Un cervantista de  peso como Francisco Rodríguez Marín, cervantista por antonomasia, cancerbero de la tumba de Cervantes, declaró que La ruta de don Quijote es una sucesión de «tentativas baladíes en que no hay ni pizca de cervantismo. ¿Es que no es cervantismo buscar las huellas de don Quijote por los caminos de La Mancha? Pues entonces, peor para el cervantismo».  Esta nota la he tomado de la que ya escribiera José María Martínez Cachero en la página 46 de su edición  de Cátedra, 214, de 1995.

    No es que Rodríguez Marín no tuviera razón, sino que Azorín no pretendió ahondar en el Quijote con su maleta de cartón y su capa a recorrer brevemente los lugares quijotescos, sino ensayar en un nuevo estilo del libro-crónicas de viajes con el fondo de La Mancha como hizo también con Castilla (1912).

    Porque hemos de entender y tener la evidencia de  que el libro La ruta de don Quijote no es un libro crítico sobre la novela de Cervantes, sino una crónica de viaje sobre La Mancha de 1905, una Mancha que seguía existiendo trescientos años de pues de la que  la describiera Cide Hamete Benengeli, que es el verdadero narrador del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Lo que hizo el monovero fue un retrato actual con un lenguaje estéticamente impresionista, nuevo y renovador.

    Nos dice Flores que la obra de Cervantes fue un “modelo a seguir en  cuanto a lo que debe ser un escritor”, (p.8), en definitiva para evocar la España de siempre, esa España castiza y tan castellano a la que se adhirieron los de la Generación del 98 (invento de José Martínez Ruiz en 1903, Clásicos y Modernos, ya que todavía no firmaba como «Azorín», que lo fue a partir del 28 de enero de 1904). 

 

      

 

  I.-Azorín y Cervantes

 

  En este apartado, que consta de 19 páginas,  Francisco J. Flores investiga e indaga sobre este influencia cervantina en Azorín, nos dice que posiblemente la primera referencia del Quijote apareciera en José Martínez Ruiz 1893, en la conferencia que dio  en el Ateneo de Valencia, en el folleto titulado La crítica literaria en España. Que supuso una “rara simbiosis literaria” . En el párrafo siguiente, insiste sobre las quejas del tratamiento que el Quijote continuaba mereciendo y la opinión de Ramiro de Maeztu, al decir era un libro decadente, opinión con lo que Azorín no estaba de acuerdo; pero Francisco J. Flores nos escatima la información de donde aparece la tesis de Maeztu, que escribió exactamente: “Guardemos el Quijote para nuestras fiestas íntimas; pero seamos altruistas ya que nuestra decadencia nos permite serlo, y no pretendamos convertir en libro vital de España ese libro de abatimiento y de amargura.  («Alma española». Madrid, 13 de diciembre de 1903).

    Continúa Flores, afirmando que Azorín, creía que en Cervantes se encontraba la clave que nos daría “el sentido y significado último de los libros”. Acierta Flores cuando escribe que en 1944, cerró su libro Con Cervantes, ha de ser tenida como un confidencia al lector. En cambio fue durante el año 1947 cuando se publicó, que como comentó Ángel Cruz Rueda, el primero consta de recopilación de escritos anteriores más veinticinco nuevos en 1935 a 1944, el segundo datan de 1944 a 1947, insertos en prensa y otros inéditos. Sería muy deseable recopilar toda la obra cervantinas de Azorín en un libro papel asequible al público con motivo de este fugaz cometa del IV Centenario (se pueden leer en la página virtual de la Casa-Museo de Azorín en Internet). Estas son las fechas y obras de esa época Con Cervantes (1947), Núm. 747 de la Colee. Austral Argentina. 1947; en el  prólogo de este trabajo empieza Azorín escribiendo: “He reunido en este breve volumen artículos en que me he puesto en contacto con Cervantes. No todo lo que he escrito a propósito de tal asunto está incluido aquí; he apartado lo crítico, y me he atenido a lo novelesco…”.  Madrid, junio de 1944. Otras recopilaciones son: Con permiso de los cervantistas (1948). El buen Sancho (1954).

    No recuerda Flores Arroyuelo que César Barja, nos comentó sobre la tragedia del tiempo en Azorín, en Libros y autores contemporáneos, Madrid 1935 p. 276. Estos autores son: Ganivet,. Unamuno, Ortega y Gasset, Azorín, Baroja, Valle-Inclán, Antonio Machado, Pérez de Ayala.

     También podemos leer las ideas que el valenciano natural de Oliva, Gregorio Mayans y Siscar, primer biógrafo de Cervantes (para la edición de Tonson (1737), fue Lord Carterer quien pensando hacer un regalo del Quijote  a la esposa del rey Jorge II, encargór tambien una biografía de Cervantes. Mayans se "refirió los anacronismos o retrocedimientos del tiempo que aparecen en la novela, por lo que necesitó pregunatrse de quién fue contemporáneo el caballero de la Triste Figura" (p. 17).  Es sabido que el caballero de la Triste Figura no es coetáneo de Felipe III, sino de un siglo anterior, ya que al decir "lanza en astillero y adarga antigua", son armas que habían sido de su bisabuelo, de aquí la risa que provocaba ver a un caballero con aspecto fuera del tiempo de 1605-1615 (Ver Encuentros en el IV Centenario, 2004).

   Nos reafirma que el escritor de Monóvar se establece de unas las "convivencia y afinidad que durará toda su vida sostuvieron Azorín y Cervantes”.   No cabe duda en afirmar que Cervantes era un gran lector, confirmado ya por Américo Castro en su Pensamiento de Cervantes Madrid: Imprenta de la Librería y Casa Editorial Hernando (anejo VI de la Revista de Filología Española), 1925. Escribe Américo Castro «Cervantes ha leído la literatura de su siglo, los tratadistas de poética y tal vez libros de carácter filosófico o ideológico. Sus ideas literarias no son, como veremos, elemento adventicio que se superponga a la labor de su fantasía y de su sensibilidad, sino al contrario, parte constitutiva de la misma orientación que le guiaba en la selección y construcción de su propia senda. La teoría y la práctica son inseparables aquí; en Lope de Vega podemos, en cambio, distinguir muy a menudo la exornación erudita del cauce central por donde va lo típico y originalmente lopesco».

    Nos habla Francisco J. Flores que el erasmismo de Cervantes fue puesto de manifiesto por Marcelino Menéndez y Pelayo en 1905. Sobre las lectura de Azorín  de Autores del Barroco y del Neoclasicismo. Abunda en  filosóficas ideas como que la vida, es ante todo una experiencia poderosa como en otro orden lo es la que proporciona el arte hecho sobre la palabra…,  para azorín «la lectura, alguna lectura, antes que otra cosa, es un hecho propio y hondo de la verdad de la vida y como tal pertenece a ella» (p. 23).

   Concluye este interesante primer apartado, quizá le mejor de los tres, que «La literatura, que no puede ser comparada con nada, es un arte y también una ciencia que nos da cuenta del flujo misterioso de la vida de los seres humanos…». 

 

 

II.- Marzo de 1905. Azorín peregrino: La ruta de don Quijote

 

   12 de diciembre de 1903, el periodista Mariano de Cavia había publicado un fogoso artículo en El Imparcial  en el que apremiaba al pueblo español a celebrar    magníficamente el aniversario del Quijote. De aquí nace la iniciativa de José Ortega Munilla, director  de El Imparcial, de enviar a Azorín como "humorista" a La Mancha . Francisco Flores, toma punto por punto el texto azoriniano de La Ruta del quijote y nos lleva de la mano por los lugares que visitara Azorín en marzo de 1905. Desde su salida en ferrocarril por la estación de Atocha,  esta estación fue inaugurado el  9 de febrero de 1851 con el nombre de estación de Mediodía (Estación del Sur o Atocha). Era la primera estación de ferrocarril de Madrid. Nos cuenta también lo que le ordenó o aconsejó don José Ortega Munilla cuando le llamó a su casa y le dio el revólver pequeñito porque «en todo viaje hasta siempre una legua de mal camino…» Según he sabido por Santiago Riopérez, Azorín se llevó el revólver pero se le devolvió a Ortega Munilla. Cinco Casas, Argamasilla de Alba, la fonda de la Xantipa, los molinos de Criptana, El Toboso…

  Esta parte es muy narrativa y nada hay más que comentar,   

 

 

III.- Mayo 1905. Azorín  en el Ateneo

   Flores Arroyuelo nos dice que, Azorín, fue invitado a un ciclo de conferencias en el Ateneo de Madrid, nos apunta el mes de mayo, aunque yo entendía que fue en abril, pero este dato no tiene mayor importancia. Tendré que consultar de nuevo el Programa de festejos, III Centenario, Madrid, 1905; Programa oficial de espectáculos, Madrid, Imprenta de Alonso, 1905, o el propio del Ateneo. Leyó «Don Quijote en casa de caballero del Verde Gabán» Casa que según se puede comprobar se encuentra en Villanueva de los Infantes, sin embargo, nada de esto nos dice Arroyuelo, sino que nos cuenta el capítulo Diego de Miranda su mujer doña Cristina y su hijo Lorenzo que había dejado de estudiar  Leyes en Salamanca para dedicarse a la poesía. Por ello es que don Diego había llegado a su casa a don Quijote y Sancho (Cap. 18, 2ºP)., después de haber tenido la aventura de los leones. Don Quijote le pregunta a Lorenzo « —El señor don Diego de Miranda, padre de vuesa merced, me ha dado noticia de la rara habilidad y sutil ingenio que vuestra merced tiene, y, sobre todo, que es vuesa merced un gran poeta».

 

 

    Azorín dio dos conferencia en el Ateneo de Madrid, una en 21 de febrero 1905 a favor de dos condenados a muerte: Juan García y su hijo y la obra sobre Don Quijote en casa del  caballero del Verde Gabán. La primero alocución del 21 de febrero fue el detonante de una masiva protesta de la prensa nacional, como consecuencia de la evidente condena a muerte de dos inocentes. Al día siguiente de su intervención en el Ateneo, El Imparcial promulgó un extenso artículo elogiando a nuestro paisano. De igual modo se expresaron El Liberal, El País, El Correo Español, El Globo y El Diario Universal, quien aseguró, incluso, que "un grupo de estudiantes de Medicina y parte del público que oyó la conferencia acompañó al Sr. Maestre hasta su casa aclamándole y aplaudiéndole. Un amigo del Catedrático se asomó al balcón de la casa del doctor para dar las gracias a los quinientos manifestantes, que se retiraron con el mayor orden". (Trabajo de Tomás Mastre Pérez en Internet).

 

    Conclusión.- Doy mis felicitaciones al profesor Francisco J. Flores Arroyuelo por este trabajo Azorín y Cervantes,1905. Es novedoso para mí  la carta manuscrita de Azorín a Ortega Munilla de 7 de marzo de 195. El estudio está bien argumentado y documentado desde el punto de vista académico, aunque creo carece de hallazgos novedosos azorinianos, repitiendo los datos ya comunes, ya conocidos. Arroyuelo, no refleja en este estudio que haya pateado la actual ruta de Don Quijote, sino que se ha embutido en los libros, y además no cita los trabajos que sobre este tema ya se han escrito como el del profesor  José María Martínez Cachero, para la edición de La ruta de Don Quijote, Cátedra, 1995. Tampoco la introducción de  José Ferrándiz Lozano  «Periodismo y Cervantes en Azorín: Así se escribió La ruta de don Quijote», para documentar la primera edición, no facsímil de la Diputación de Alicante, 2005, de Leonardo Williams, y que por error pusieron  Eduardo por Leonardo ( ver. p. 41), con ilustrado por Joan Castejón. O Buscando a Azorín por la Mancha, de Ramón Fernandez Palmeral, Editorial Palmeral, Alicante 2005. O el documentado libro La ruta de Don Quijote / Azorín; introducción y documentos sobre La Ruta Esther Almarcha Núñez-Herrador, Isidro Sánchez Sánchez; epílogo José Payá Bernabé; [edición preparada por el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha; investigación gráfica Esmeralda Muñoz Sánchez]. Otro libro pionero es La ruta de don Quijote, de Santiago Riopérez, de la rara edición Rembrant de Alicante, 1982. O un articulo sobre este tema de José Payá en Anales Azorinianos nº 2, 1985. O trabajo de Pilar Vega Rodríguez "Hasta dentro de cien años: el homenjae del teatro al Tercer Centenario del Quijote", Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid, 2006.

 

 

                                                                                                Alicante, 5 de marzo de 2007