ANDALUCÍA, ORIENTALES
DE
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Introducción y comentarios de
Ramón Fernández Palmeral
Índice
Introducción.
1.-Trayectoria biográfica......................................
2.-Su tiempo.........................................................
a) Panorama político...................................
b) Breve calendario histórico.....................
3.-Orientales...........................................................
a) Antecedentes.............................
b) Influencias de autores extranjeros.......
c) El romanticismo en la pintura...............
. d) Granada, poema oriental.......................
4.- Comentarios y argumento:..............................
1.- Dueña de la negra toga...............................
2.- Corriendo van por la vega........................
3.- Mañana voy...............................................
4.- De la luna a los reflejos.............................
5.- El último rey moro.....................................
6.- Larga y pesada es la noche........................
7.- Escucha, hermosa cristiana......................
a) Del palacio en el recinto ...........
b) Lector, si acaso has leído..........
c) Cual él no las viera......................
d) En el harem...............................
e) «Vuelve, ¡ay de mí!...............................
5.- Bibliografía consultada............
6.- Orientales: facsímil de 1847
A Andalucía:
de tú a tú, ¿por qué vuelves
con exactitud universal, con tu osadía?,
no ves el dolor y ansiedad de su gente
que provocas cada día,
párate, da un paso atrás, y
no vuelvas más con tu agonía
huye al mar y sumérgete para siempre
Ramón Fernández (2003).
INTRODUCCIÓN
1.- NOTAS.-
Bajo el título de Orientales, he querido hacer una aproximación o selección antológica a los poemas que ensalzaron y engrandecieron el mito de Andalucía a través de la sensualidad y el erotismo casi oriental que los poetas románticos encontraron en su imaginación y es nuestras tierras del Sur de España, del Al-Andalus. A pesar de la grandeza y exhuberancia de este estilo literario, los orientales, imbuidos por el gusto exótico y la grandeza árabe, no figuran recogidos como género poético propiamente definido, por ello, desde este trabajo de recopilación quiero demostrar que sí merece un apartado en la literatura castellana o española, tras aportar suficientes testimonios tras un análisis detenido del género Orientales, bajo un denominador común: lo árabe, lo sensual, lo exótico, lo erótico, la nobleza del linaje o generosidad y lo andaluz, a los que se refieren los romances y poemas que estudiaré más adelante, puesto que los Orientales son herederos de los romances moriscos.
Además, este gusto por los Orientales, fue llevado a Hispanoamérica por el vallisoletano José Zorrilla en un largo viaje que hizo a México, donde fue recibido como un héroe bajo la protección del Emperador Maximiliano, y adaptado al modelo tradicional, a pesar de que el romanticismo también llega a Hispanoamérica, tardíamente, a través de la influencias francesas, sobre todo de Víctor Hugo, sin olvidarnos de la literatura cubana. José Zorilla, según el académico Melchor Fernández Almagro en su discurso Granada en la literatura romantica española, de 9 de diciembre de 1951, contestado por don Emilio García Gómez, estuvo en Granada para conocerla, y comenta en la pág, 61: “El sábado 5 - decía la revista El Pasatiempo en su número de 13 de abril de 1845- llegó a esta ciudad el célebre poeta d. José Zorrilla. Hace diez años que tiene pensado un poema sobre la conquista de este reina, y visitar los monumentos de Granada…”. Zorrilla escribiría el gran poema titulado Granada (1852), preocupado más que nada por las leyendas e historias del reino nazarí. Zorrilla visitó la Alhambra, el Generalife y otros lugares de Granada, según Fernández Almagro, acompañado de Juan Varela, que por entonces contaba 21 años y estudiaba en la Universidad de Granada. Juan nació en Cabra ( Córboda) en 1824, era hijo de Dolores Alcalá-Galiano, marquesa de la Paniega. Diplomático, político, escritor y miembros de la Real Academia Española en 1862.
Como modelo para estudiar este genero, hemos elegido los poemas titulados Orientales de Zorrilla, ya que su lectura nos trasporta a un momento histórico repleto de sensualidad, riqueza y lujos perdidos y, además de un erotismo sensorial, que los románticos españoles e incluso extranjeros, escritores, dibujantes y poetas, trataron de recuperar en viajes a España y sobre todo, a Andalucía (Sevilla, Córdoba, Ronda, Málaga[[1]] y Granada) entendían que se podían vivir aventuras sin tener que exponerse a los peligros del Norte de África. Egipto o Turquía. Aún persistía el recuerdo de la literatura del siglo de Oro: Calderón de la Barca, El Quijote, el romancero viejo, y, sobre todo el paisaje y la arquitectura árabe: mezquitas y alcazabas, palacios y fortalezas, es decir, todas las ruinas conservadas de lo que quedó del califato de Córdoba, Al-Andalus y la resistencia del Reino de Granada. Zorrilla además de Granada, había escrito La leyenda de Alhamar en 1852, y el poema “Primera Impresión de Granada”, que empieza:
Dejadme que embebdio y extático respire
las auras de este ameno y expléndo pensil.
Tras la rendición del sultán Boabdil el Chico[[2]], la pérdida del Reino Granada encontró en la literatura un nuevo tema: el morisco, antecesor de Orientales. Semejaron que en Andalucía podían encontrar los cuentos como los de Aladino y lámpara maravillosa, Alí y los cuarenta ladrones o Las mil y una noches,:[[3]] que hicieron las delicias durante el siglo XVII. Luego siguieron las historias del morisco revolucionario, una ingente creación, desde las crónicas de la rebelión de los moriscos. El Abencerraje (1565), uno de los primeros romances Orientales, obra que dio lugar al mito de la Peña de los Enamorados, obra que debieron leer Cervantes, Shakespeare, Lope de Vega, Luis de Góngora, Chateaubriand, Lord Byron o Víctor Hugo, y mismo Zorrilla. Sin embargo el tema árabe es anterior a la conquista de Granada: Mío Cid, Infantes de Lara y otros que ampliaremos más detalladamente.
Lamartine realizó dos viajes a Turquía, recopilado en Viaje a Oriente (1835) que es origen de peregrinaciones religiosas a Palestina al descubrimiento de un mundo exótico musulmán en el Mediterráneo otomano, el destino es oriente Oriente, que da origen al adjetivo oriental”. Si bien hubo muchos escritores franceses que viajaron por el imperio Otomano, los españoles e hispanoamericanos no lo hicieron tanto. La mayoría de los textos proceden de diplomáticos, militares o periodistas, los cuales suelen hacer referencia a sus lecturas reconociendo sus límites como el caso de Melchor Ordóñez Ortega en 1878.
Un ensayo olvidado es el de Ramón Sijé La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas (Romanticismo- 1830), publicada en 1973, por el Instituto Juan Gil Albert de Alicante.
Otro de lo que siguieron la línea de Zorrilla es el poeta y dramaturgo almeriense Francisco de Villaespesa (1877-1936). Autor de varias novelas y de piezas teatrales tan populares como El alcázar de las perlas (1911) o Aben-Humeya (1913).
Antes de entrar en materia es necesario hacer una aproximación histórico, literario y pictórico desde la Edad Moderna hasta el romanticismo, con objeto de apreciar los orígenes y las influencias habías y que dieron origen al orientalismo español.
No podemos dejar de consultar Granada en la literatura romántica española, discurso de don Melchor Fernández Almagro, leído el 9 de diciembre de 1951, contestado por el arabista don Emilio García Gómez.
En el s. XX, aparece un autor de la Generación del 36, como Miguel Hernández que escribió en su primeros años unas Orientales. La primer titulada "Oriental" divida en 6 estrofas. Este Orienta se encuenta recogido en Obras Completas páginas 172-173, RBA, 2005, Introducción y notas: Agustín Sánchez Vida, José Carlos Rovira y Carmen Alemany.
Empieza la Oriental: Con el ceño sombrío, con el gesto altanero/y la frente más pálida que una aurora de enero,/ sobre alfombra turquesa se halla echado el Sután... (Indudablemente este estilo de poemar estaba fuera de su tiempo poético, descontextualizado, eran años de surrealismo y de poesía impura). En esta oriental de un Sultán que llora porque la amada no le corresponde podemos intuir sus propios desamores. La ambientación y la exhuberancia de esta oriental no cabe duda de la influencia de los exóticos jardines de la Alhambra, ya anticipados en los orientales que Zorrilla le dedicó a Granada.
La segunda seudo-oriental se titula "La Reconquista", (O.C. págs. 185-188) sobre la reconquista de Orihuela por Alfonso el sabio.
2.- VIAJEROS ROMANTICOS EN ESPAÑA
a).- Primeros viajeros
Los orígenes de la literatura de viajes por España se remonta a la Edad Media y son obra de peregrinos que recorren el Camino de Santiago, sin embargo las primeras noticias documentales que tenemos es el viaje del alemán Jerónimo Münzer, que realizó su periplo por España y Portugal en 1949. Münzer viviste la ciudad de Granada, dos años después de su conquista por los Reyes Católicos, la luz, la arquitectura y el paisaje provocaron en el alemán una honda impresión. No era la Alhambra destrozada por el el parche neoclásico del Palacio de Carlos V, ni los destrozos que hoy podemos ver en el Patio de los Leones, al que él llamó Cuarto de los leones, ni los jardines selváticos del Generalife de los alrededores, ni el de los cuentos del norteamericano Washington Irvin en 1832 , o de los dibujos del inglés John Frederich Lewis en 1835.
Los relatos del austriaco Jerónimo Münzer que llegó a Granada en 1494, son los que dan testimonio del Reino de Granada (Almería, Málaga y Granada), dos años despues de la conquista de Granada por los Reyes Católicos, y de alguna manera inicia el gusto por el estilo orientalista, en occidente, los viajeros europeos neoclásicos y románticos encontraron en España su oriente próximo, atraídos por leyendas, aseguradas aventuras, el exotismo más sensual, bandoleros de las sierras rondeñas, más las locas aventuras narradas en el Quijote. Más los palacio, alcazabas, mezquitas de nuestro legado árabe y, el legado literario, puesto que ellos fueron los que crearon la casida: poesía erótica, narrativa y amable, cantaron a los jardines, la poesía florar o «nawriyat». Sin duda alguna, estos viajeros hallaron el oriente en Andalucía, sin tener que pasar al Norte de África, viajar a Egipto o Arabia.
El Flamenco Antón van Wygaerde, en tiempos de Felipe II, nos dejó un fiel retrato de nuestras ciudades en el siglo XVI. De esta misma época son las Relaciones topográficas de los pueblos de España, un importante documento de noticias sobre los pueblos y comarcas (publicado sólo en parte, existe la antología de Juan Ortega Rubio, 1918). Otros trabajos llenos de tópicos malicioso es Relación del viaje de España (1679) de Madame d´Aulnoy traducido a varios idiomas, la también célebre Viaje de Fgígaro a España de Fleuriot, marqués de Langle, en 1784, de guitarras, gitanos y bandoleros. Antonio Ponz escribó una obra rigurosa Viaje de España, en dieciocho tomos, publicados a partir de 1772, al que siguió otros libros.
Los primeros viajeros románticos fueron los ingleses y franceses, sobre todo, tras la Revolución Francesa, los que encontraron en España y Portugal una estampa (orografía, arquitectura árabe, subdesarrollo) ideal para saciar su sed de aventuras, nostalgias románticas de un pasado glorioso, imaginación, creyendo encontrar en Andalucía Las mil y una noches[[4]], sin salir del continente Europeo. El francés Jean Pierre Claris Florián (1755-1794) recuperó el gusto por las historias de Marco Polo. François-René, vizconde de Chateaubriand (1768-1848), realizó un viaje por España, El último Abencerraje. La España que él conoció bajo Fernando VII era la de los últimos días de la 'ominosa década' absolutista, la del fusilamiento de Torrijos y la ejecución pública de Mariana Pineda en una Granada estremecida, que el observador extranjero, no contento con las puestas de sol en la Alhambra
Lord Byron (1788-1824), describe un viaje por España, Portugal, Italia y Gracia, que ganó adeptos. Con la ayuda inglesa a España contra Napoleón, el duque de Wellington o duque de hierro en la guerra de Independencia, atrajo a muchos ingleses a nuestro país, que tras la guerra se establecieron en el sur de la península, cercanos a su salvavidas, el peñón de Gibraltar. Hechos que, como veremos, motivaron que España se incorporara tardíamente al movimiento romántico mundial.
Los viajeros que visitaban Málaga tenían “puestos sus ojos en dos puntos: Ronda con su serranía bajo el atractivo de las historias de bandoleros y los toros, la plaza más antigua de España, como “la ciudad que más cautivó a los extranjeros...”[[5]] Málaga tenía la catedral, y alcazaba hecha una ruina, tanto es así que si no llega ha ser por la intervención del ilustre malagueño Canovas del Castillo, que al final de XIX y con los auspicios de Tembury, hoy día no tendríamos la alcazaba. Tanto esa así que la Casa de Cultura se construyó sobre el teatro romano, para ahora ser rehabilitado. Y desde aquí reivindicamos que el Museo Arqueológico Nacional, nos devuelvan las tablas malacitanas[[6]]. Además a la catedral de Málaga le llaman “La Manquita”, porque le falta una torre, ya que el dinero destinado a construirla fue librado para ayudar a las guerras contra la independencia de las colonias americanas.
Los viajeros, por lo general, llegaban en barcos a Gibraltrar o a Sevilla y luego acababan por tierra en Granada, pasando por Ronda y Antequera, para terminar en Málaga, y de nuevo de regreso, otra vez en barco, aunque no era regla fija y llegaban por todos los medios existentes la época, barcos, trenes, con caballerías, diligencias y hasta con mochilas.
Para tomar como eje un autor que nos guíe, he elegido, entre todos los románticos, al más fecundo y prolífero José Zorrilla, que junto a Espronceda, Juan Ariola Bonet destacaron en escribir Orientales, con todo, no sería suficiente si, no profundizamos en los antecedentes literarios e históricos para argumentar mi hipótesis. Hemos preferido tomar como referentes del asilo de los libros o libros de viejo, con objeto de tener una visión más próxima y cercana.
El facsímil unido al anexo del trabajo, han sido fotocopiados de un libro que se haya en poder del autor de esta introducción, el azar tiene que ver puesto que en los años sesenta cayó en mis manos[7] un ejemplar de Obras poética de Zorrilla, la edición de 1847, no reconocida por el autor, que sí embargo si reconoció la edición de 1852. Siempre me pregunté que motivos llevaron a Zorrilla a no reconocer esta edición realizada por el mismo editor de París, en versión española.
José Zorrilla que vivió durante todo el siglo XIX, es el mejor representante del romanticismo español. En 22de junio de 1889, a los 72 años, fue coronado "Poeta Nacional", sin duda el acontecimiento más gozoso para el poeta en el ocaso de su vida. Fue aclamado por unanimidad y se le rindió) un homenaje nacional, que contó con la presencia del Conde de las Infantas y del Duque de Rivas —en representación de la Reina regente— y de muchos escritores, políticos y artistas; entre ellos el vallisoletano Emilio Ferrari. Además Zorrilla (1817-1893) abarca todo el siglo XIX, y por ello es el mejor referente para investigar la “poesía orientales”, en su contexto, entre su vida y la historia de su tiempo, uno de los periodos más convulsos y delicados de la historia de España. Un autor lírico que tocó todas las cuerdas de su divina lira: religiosa, amorosos, tradicional, y en un tema que tuvo gran éxito en su época que los tituló como Oriental, y he recogido nueve composiciones.
En esta introducción pretendo conseguir, un encuadre general histórico, político y literario de la época en que se publicó: Obras Poéticas. De las que he entresacado sus exóticos poemas Orientales, con el propósito de tener una visión del momento político con la intención de comprender la mentalidad de los románticos.
Por aquel tiempo Francia era el centro del mundo cultural, además lo español estaba de moda, sobre todo en París, debido sobre todo a que Napoleón III se había casado con la granadina Eugenia de Montijo, emperatriz entre 1853 y 1870. Pudiera ser que el origen andaluz de la emperatriz, animara a Zorrilla a terminar su largo poema Granada, que dejó inconcluso.
b) Influencias de autores extranjeros:
Los románticos españoles se dividieron en dos camarillas, lo que eran partidarios del conservadurismo: del escocés Walter Scott (1771-1832), su novela histórica Waverly(1814) revolucionó el concepto de la novela de este género. El francés Florián, ya nombrado. El otros grupo y los más radicales: Lord Byron y Victor Hugo. Por este grupo tomó partido Larra (Fígaro)[[8]] y Espronceda, que conocieron su obra durante el exilio.
Lord Byron estudió en Cambridge. Conocido por su “ingenio salvaje”, arrogante y de mala reputación, dudosas relaciones amorosas, el idea romántico. Su libro Childre Harold (1812), le hizo famoso y conocido, poemas sobre un viaje fantástico a través de Portugal, España, Grecia, Turquía e Italia obtuvo fortuna literaria. Escribió poesía La visión del Juicio (1822) su largo y último Don Juan. Extravagante y fama de libertario sexual, escribió un viaje romántico por España, Portugal, Italia y Grecia que El romanticismo generó un gusto por los temas andaluces.
Shelley (1792-1822), amigo de Byron, defendió el ateismo, usó el simbolismo y la alegoría. Keat (1795-1821) de gran lirismo y sentimiento, escribió eso de “preñada alma”, donde se puede resumir su transparencia de sentimientos.
Entre los alemanes: Novalis (1772-1801), Himnos a la noche (1800), incita a la primera generación de románticos y una «nueva celebración metafísica subjetiva e intuitiva». Joseph von Eichendorff (1788-1857), de tono sencillo y coloquial, buen conocedor de la teoría de F. Shlegel (1772-1829) filósofo y erudito alemán, exaltación del tema erótico, «conocedor de la tradición literaria europea: dante, Petrarca, Shakespeare y Cervantes»[9]. Proclamó el “romanticismo de Calderón”.
Carteubriand( 1769.1848). El último acencerraje.
Washintong Irving (1783-1859) norteamericano, pasó tres años en España, entre el 26 y el 29, donde vivió en la misma Alhambra de Granada, y escribió La Conquista de Granada, y Cuentos de la Alhambra. Zorrilla se lamentó de que fueran los escritores extranjeros quienes nos descubrieran las bellezas de la Alambra, así como el gusto por nuestro pasado árabe, puesto que a primero del XIX, la arquitectura árabe parecía como avergonzarnos.
Richar Ford (1796-1858), abogado inglés, se instaló con su familia en Sevilla en 1830, y más tarde en Granada, viajó por toda España, escribió Handbook of traveler in Spain. También Las cosas de España y las corridas de toros.
Geor Borrow (1830-1881), británico, llegó a España en 1835, se instaló en Madrid en 1837, escribió la Biblia en España (1857) que un sglo después fue traducida por Manuel Azaña, por encargo de su amigo Antonio Jiménez Fraud. También escribió: Los gitanos en España.
Otros escritores que visitaron España fueron: Théophile Gautir (1811-1872), realizó su primer viaje a España en 1840, como asesor de obras de artes del coleccionista francés Eugène Piot, realizó otros viajes en 1846 y 1864, Voyage en Espagne, que tuvo gran influencia en la literatura del siglo XIX.
c) El romanticismo en la pintura:
No es intención de este trabajo literario extenderme en la pintura del periodo romántico puesto que requeriría un extenso e intenso estudio, propio de una tesis doctoral, no obstante apuntaré algunos datos. Los franceses, tras el éxito de la campaña de Napoleón en Egipto (1798-1799), tomaron el gusto por los temas árabe y oriental, pintores como Gericault, Gerard, Gros, Ingres, Delacroix, iniciaron el movimiento romántico; este último pintó temas orientales (El sultán de Marruecos, Las mujeres de Arge, La muerte de Sardanapalus) Ingres pintó temas orientales de gran belleza y exotismo: La Odalisca, La bañista. Los baños de Argel. Los ingleses con Alma Tadema.
España se incorpora tardíamente a la pintura romántica. Un tema temas granadinos importante destacan La Rendición de Granada (1882) de Francisco Padrilla autor de cuadros históricos. La peña de los Enamorados (1882) de Rincón (Ayuntamiento de Málaga), sobre el tema del cristiano y la mora que desesperados se tiran por el tajo de la peña, cerca de Archidona. Es el siglo de los grandes cuadros histórico clásicos, de Mariano Carbonero, de Mariano Fortuny y los que visitaron Italia, La época de pintar el exotismo, Odaliscas, los temas del Norte de África.
No podemos olvidar al mejor de los paisajistas españoles Jenaro Pérez Villamil (1807-1854), realizó varios viajes por la península, trabajos que publicaría en España artística y monumental.
El francés Louis Joseph Alexandre de Laborde (1773-1842), fue enviado como embajador de Napoleón en España, entre 1807 y 1818, realizó Voyage Pittoresque et Histótique en Espagne, de carácter arqueológico, romántico e influencia del paisaje inglés (4 volúmenes y 349 grabados). En este trabajo participaron artistas y grabadores de gran prestigio como Jacques Moulinier y François Ligier. Laborde era banquero de origen español, que vino a España bajo el mecenazgo de Godoy.
Con fecha 30-XII-2006, recibí correo electrónico de Alicia Mª. Canto (catedrática del Departamento de Prehistoria y Arqueología Universidad Autónoma de Madrid), en el que me comunicaba sus descubrimiento sobre Laborde:
"Aprovecho para
decirle, puesto que justo antes menciona Ud. el "Voyage Pittoresque et
Historique de l'Espagne" de Alexandre de Laborde, que otro de los
descubrimientos de mi trabajo fue que Laborde no vino como miembro del
séquito de Lucien Bonaparte a España (nunca fue embajador de Napoléon).
Mucho antes de estas fechas, en 1792, Laborde, de padre español, entró en
contacto con Godoy, que fue quien auspició su famosísimo Voyage, que inicia
poco después.
"En 1808, tras la caída de Godoy, se llevó las planchas
a París y continuó allí la publicación, desapareciendo la portada inicial,
que llevaba un reconocimiento implícito a la monarquía española y a Godoy
por todo su apoyo. Trato de ello en el mismo libro citado sobre Carlos IV y
las láminas de Villena, en las págs. 49-54."
Sabemos también, según investigaciones de Alicia Mª Canto, que:
"...el
hispano-portugués Manuel de Villena Moziño entre 1791 y 1794 como resultado
de una misión arqueológica en Mérida encargada por el rey Carlos IV de
Borbón y Sajonia y conservadas desde 1932 en el Museo Naval de Madrid, se
reúnen distintos datos y documentos, inéditos o no bien valorados. Éstos
conducen a la conclusión de que Carlos IV y su valido Manuel de Godoy deben
ser considerados como los primeros protectores ilustrados de la Arqueología
española, ya que puede detectarse durante este reinado, tan desgraciado y
convulso por otros motivos, un verdadero programa anticuario, que incluye,
entre otras novedades, las excavaciones oficiales en Sagunto, Segóbriga y
Mérida, o publicaciones de tanta relevancia como el Voyage Pittoresque de
l’Espagne de Alexandre de Laborde. En uno de los epílogos se presenta a otra
nueva figura: la del discípulo de Villena, el emeritense Fernando Rodríguez,
autor de otras sesenta láminas entre 1794 y 1798".
(La Arqueología española bajo Carlos IV y Godoy: Preludio a los dibujos
emeritenses de Villena Moziño (1791-1794)- Tomado de
Terrae Antiqvae).
El acuarelista y dibujante británico David Roberts (1796.1822), llegó a España en 1832 y realizó la serie Anuario de paisaje Jenning, de gran éxito, tanto fue así que en 1838 publicó Apuntes pintorescos en España.
En el dibujo a plumilla y el grabados los motivos románticos, y sobre la Alhambra, la mezquita de Córdoba, son innumerables, aunque entre todos destacó el pintor y grabador francés Paul-Gustavo Doré (1833-1883) que ilustró obras de Balzac, de Dante, El Quijote en 1863, siguió con la Biblia, y además se permitió hacer esculturas. Viajó a España en 1861 acompañando al barón de Davillier, especialista en el Siglo de oro. Ilustró Viaje por España de Davillier. Sus ilustraciones eran grabados interpretativos, luego estos trabajos eran compuestos por otros artesanos.
La arquitectura árabe española, con un aire de orientalismo romántico, quedó plasmada en las múltiples escenas de los hechos de la “reconquista”, en los coros, púlpitos de catedrales, seos e iglesias, la piedras de frontispios o pórticos, y las esculturas de Santiago “Matamoros”, como agradecimiento a Dios de los victorias conseguidas contra los “infieles”.
3.- Trayectoria biográfica de Zorrilla, hasta 1868.
José Maximiliano Zorrilla del Moral, nació el 21 de Febrero de 1817 en la calle Ceniza de Valladolid, la imperial y “austriaca” ciudad donde nacieron Felipe II y Felipe IV, capital de España hasta 1559, y nuevamente 1600 a 1606. Hijo de José Zorrilla Caballero y de doña Nicomedes del Moral (tenía el mismo nombre que el poeta y ministro gallego Nicomedes Pastor Diez, amigo de Zorrilla). El padre era palentino, relator (especie de secretario) de la Cancillería de Valladolid[10] y comisario especial de vigilancia pública. Declarado acérrimo absolutista y partidario de Felipe VII, contrario a los constitucionalistas de 1812, los sucesivos cambios políticos le causaron destierro y exilio a Francia por el abrazo de Vergara[[11]]. Tras la ligera apertura de un Gobierno liberal, el padre, regresa al solar palentino de Torquemada donde tenía hacienda.
La juventud del poeta estuvo liga a los distintos destinos de su padre: Sevilla, Madrid (Real Seminario de Nobles[[12]] regentado por jesuitas) donde ingresó con nueve años de edad y donde permaneció tres años; Arroyo de Muñó y Lerma (Burgos), lugar de confinamiento del padre. Estudios leyes en la Universidad de Toledo[[13]] y en la de Valladolid, pero su bajo rendimiento en los estudios y su vida bohemia en la ciudad, obligan al poeta a regresar a Ledesma llamado por su padre. Pero el poeta no llegará nunca a su destino, en Torquemada decide volver a Valladolid y desde esta a Madrid. Abandona la potestad del padre y la protección. Hecho que marcaría la vida y obra literaria del poeta “¡Desventurado aquel cuyo primer delito es una rebelión contra la autoridad paterna!” recogido en sus Recuerdos... (1844), mismo año en que aparece su famoso y eterno Don Juan Tenorio, sobre el tema del burlador de Tirso, y antes el infamador de Juan de la Cueva (1581) o el “El Hércules de Ocaña”, Vélez de Guevara[[14]].
El padre se mostró indiferente a la obra literaria de su hijo, según la versión del propio Zorrilla que nos dice: “mi padre, el único por quien todo lo hice, es el único que en nada lo estima”. Es lógico pensar, que su padre decidiera un porvenir más provechoso para su hijo como la carrera de Derecho, que no la de un poeta y dramaturgo, de dudoso porvenir, puesto que en aquella época, la vida de artistas, escritores y actores, dejaba que desear[[15]]. Zorrilla para demostrarse a su padre su valía se esforzó en sobresalir.
Tras la muerte de Fernando VII (1833) y regencia de María Cristina, reina gobernadora, durante la minoría de edad de Isabel II, se inicia un periodo política liberal de transición, y el padre del poeta ha de abandonar Madrid y confinado en Lerma. El poeta salió del Seminario de Nobles, y volvió a Lerma, “retirado ya el padre de los cargos públicos... el padre y el hijo estaban en desacuerdo”. Ello ocasionó que su padre le enviara a Toledo, bajo la tutela de un “prebendado pariente” (un tío sacerdote). Tras el curso volvió a Lerma, y el padre lo recibió con desagrado, era mal estudiante, fue enviado a Valladolid para que siguiera la carrera de leyes, bajo la vigilancia cercana de “personas de categoría”. Con una «yegua del primo» viaja a la villa Madrid.
El 13 de Febrero de 1837, Fígaro (Mariano Larra) se suicida en Madrid por el abandono de su amante Dolores, en su funeral celebrados en la tarde del día 15 en el que parece asistió el todo Madrid literario, entre otros Gil y Carrasco, Nicomedes Pastos[[16]], y un desconocido, Sr. Roca de Togores[17], Juan Eugenio Hartzenbush[[18]], .... Zorrilla lee unos versos que “entusiasmaron a la concurrencia” según el enigmático Ildefonso de Ovejas[[19]], de este luctuoso hecho arranca la fortuna literaria del poeta.
Más tarde, en este poema se incluyeron en sucesivas publicaciones de poesía con el título “A la memoria desgraciada del joven literato don Mariano José Larra”. La última estrofa dice así:
Poeta, si en el no ser
Hay un recuerdo de ayer,
Una vida como aquí
Detrás de ese firmamento....
Como el que tengo de ti.
Según Mesonero Romano, en un café El Parnasillo, “situado en la planta baja de la casita contigua al Teatro del Príncipe..., se reunía Espronceda, Vega, Escosusa, Larra, Hartzenbuch, Gil y Carrasco, Zorrilla... Ahí se debieron conocer, aunque no debieron tener una extraña amistad Larra era famoso y Zorrilla un desconocido. Larra no lo mencionó en sus artículos. Hecho doloroso que aprovechó Zorrilla para darse a conocer, aunque ingrato verso cantar a un suicida. Al año siguiente vino la amistad con Espronceda del que se deja influir. En aquellos años la vida en “la coronada villa” refiriéndose a Madrid, Ildefonso de Ovejas en la Biografía a la edición de 1847, escribe: “sumidero de desventuras, seno de pobreza, abrigo de ilusiones y acreditada escuela donde cursa mejor el desengaño la enseñanza del mundo”.
Resistió diez meses en Madrid sin volver a casa, se dejó crecer la barba, la melena y usaba anteojos, se emancipó aunque iba y venía a la casa paterna. Hasta que se emancipa, luego se casaría en contra de la voluntad del padre con una mujer mayor que él, viaje a París, a Méjico, viaja a Italia y en 1889, fue coronado en Granada “poeta nacional”, diploma y corona que se puede admirar en la Casa Museo de Zorrilla en Valladolid.
2.- SU TIEMPO:
a) Panorama político.
La sucesión de una mujer al trono de España, por la abolición al Ley Sálica (1833), provocó tres guerras carlistas: (1833-1839), acabó con el abrazo de Vergara. La segunda acabó en 1860. La tercera (1872-1876) tuvo su origen a causa de la elección de Amadeo I y la proclamación de la I República. Un siglo de insurrecciones y agitación política sin precedente en la Historia de España.
Tras la muerte de Felipe VII, su cuarta esposa Maria Cristina tomó la regencia durante la minoría de edad de Isabel II, con apertura hacia el liberalismo. Promulgó la Constitución de 1837, que no era más que una mera reforma de la de 1812, atenuó el poder de la Corona y se hizo más moderna para atraer a los progresistas, intelectuales exiliados, promulgó algunos derechos individuales como el de la imprenta, y se robustece la corona. Nombró a Espartero, militar para frenar la Juntas revolucionaras. No atrajo a los moderados. Los intentos de controlar a la prensa y a los ayuntamientos provocarían insurrecciones. Espartero[[20]] ministro en desacuerdo con la política consigue que Maria Cristina abdique en 1840 a favor de su hija, y en tres años se ve “desterrada” a París. El padre del poeta “acérrimo absolutista” se exilia en Burdeos.
La vicalvarada de 1845, derogó prácticamente la Constitución de 1845, la cual promulgada por Narváez no era más que una reforma de la de 1837, una reforma conservadora y pactada. Uno de “los primero móviles de la reforma”[21] fue la suprimir la milicia ciudadana El 10 de octubre del 1845 Isabel II llegaba a la mayoría de edad anticipada por las Cortes, y terminó la regencia de Espartero con la llegada de los moderados. En 1851 Bravo Murillo trata de modificarla y en 1857 se varían algunos artículos del Constitución de 1845 para variar la composición del Senado. “La Constitución estaba encaminada, pues a reforzar todavía más el poder real, es camoteando el principio de soberanía nacional y acentuada en las facultades del Gobierno...”[[22]]
En 1845 y caída de Espartero, el padre del poeta regresa del exilio de Burdeos, el poeta viajará a Francia donde “proyecta escribir su poema Granada y supervisa la edición de sus obras por Baudry”[[23]]. En París, evidentemente. Creemos que si revisó la edición que iba a salir un años después, debió incluir el Himno a Isabel II, del que se arrepintió de su publicación, quizá por precaución. Regresa ese mismo año, por diciembre, a la muerte de su madre. En Octubre de 1849 muere su padre en Torquemada (Palencia). En 1850 vuelve otra vez a París donde permanece varios años. En 1852 sale a la segunda edición de Obras de Zorrilla al que se le añadió un tercer tomo, y se le ha quitado el Himno a Isabel II. Sostiene relaciones con Emilia Serrano[24], escritora bajo el seudónimo de baronesa Wilson.
En 1854 pronunciamiento de O´Donnell y regreso de Espartero. En diciembre de ese mismo año Zorrilla abandona París y viaja a México, donde llegó a ser Director del Teatro Nacional, Lector del Emperador Maximiliano. Tachado de aúlico por los escritores mexicanos. En junio de 1866 regresa a España con un recibimiento “apoteósico” propio de un divo. ¿Acaso este largo periodo de ausencia se debe a la necesidad de hacer fortuna o a la situación política?
b).- Panorama histórica. Breve calendario..
1808. Las tropas de Napoleón entran en España. Abdicación de Carlos
III. José Bonaparte, rey,
1812. Primera Constitución de las Cortes de Cádiz.
1813.- Fin de la guerra de Independencia por el tratado de Valençay.
1814.- Retorno de Fernando VII, y abolición de las Cortes de Cádiz. .
1820. Sublevación de Riego, que devuelve la Constitución del 1812.
1833. Muerte de Fernando VII. Levantamiento carlista.
1836. Primer decreto de Desamortización.
1837. Constitución progresista.
1843. En Noviembre de adelanta la mayoría de edad de Isabel II.
1844. Se crea la Guardia Civil.
1846. Se casa la reina Isabel II con Francisco de Asis.
1848. Se inaugura la línea ferroviaria Barcelona Mataró.
1854. Insurrección de O´Donel y regreso de Espartero.
1859-1860 Guerra de Marruecos: victoria de Tetuán.
1868.- Revolución de Prim o al Gloriosa y tropas de serrano. Derrota
de Alcolea e Isabel, se exilia en Francia.
1870. Abdicó sus derechos monárquicos a favor de su hijo Alfonso II.
4. Comentarios a la edición de 1847:
A)Valores bibliográficos.
Tal y como comenté en la introducción, era necesario conocer el panorama histórico y cultural contemporáneo a Zorrilla, para dar importancia al hecho que cuando salió la edición de París. Baudry, Librería Europa, dirección: nº 3, Quai Malaguais, Au Premier étage, cerca del puente des Arts. 1847. Cuya portada adjunto, y que poseo afortunadamente un ejemplar, nadie sabe dónde están los otros ejemplares.
Esta edición de 1847, como ya dije, no fue reconocida por el autor, porque contiene un poema dedicado a Isabel II, que posiblemente se lo escribió que cuando el 10 Octubre de 1845, cumplió la mayoría de edad y se le coronó reina de España. Además la biografía que escribió Ildefonso de Oveja con tiene duras críticas de algunos poemas primero, escribe: «El mayor número de las composiciones de este tomo son imitaciones no muy felices de Victor Hugo (1802-1885), con algo de Lamartine y más del estilo de Calderón». Sigue, página XIV: «...en vano intentaba verter profundas y trascendentes sentencias. Zorrilla no estaba satisfecho de sí mismo, él se sentía con facultades y no atinaba: en la Indecisión acertó con su genio, y entonces exclamó:» -se refiere al poema de Zorrilla-.
¡Bello es vivir! La vida es la armonía,
Luz, peñascos, torrentes y cascadas,
Un sol de fuego iluminado el día,
Aire de aromas, flores apañadas.
Examinada la biografía que escribió Ildefonso de Oveja con otras ediciones posteriores, no aprecio variaciones sustanciales. Por ello, descarto los motivos de las críticas en biografía. Se mantiene esa crítica insobornable y sin miramientos, y otras veces tan laudatorias, el adjetivo genio lo repite multitud de veces, casi como las actuales críticas en las que se aprecian cierta dirección de editoriales que “parecen” abonar gastos de promoción o encargos.
En 1845 y caída de Espartero, el padre del poeta regresa del exilio de Burdeos, el poeta viajará a Francia donde “proyecta escribir su poema Granada y supervisa la edición de sus obras por Baudry”[[25]]. En París, evidentemente. Creemos que si revisó la edición que iba a salir un años después, debió incluir el Himno a Isabel II, del que se arrepintió de su publicación, quizá por precaución. Regresa ese mismo año, por diciembre, a la muerte de su madre. En Octubre de 1849 muere su padre en Torquemada (Palencia). En 1850 vuelve otra vez a París donde permanece varios años. En 1852 sale a la segunda edición de Obras de Zorrilla al que se le añadió un tercer tomo, y se le ha quitado el Himno a Isabel II. Sostiene relaciones con Emilia Serrano[26], escritora bajo el seudónimo de baronesa Wilson.
3.-Orientales
a).-Antecedentes literarios:
La poesía de tema árabe se divide en dos bloques o periodos, la anterior a la conquista de Granada, y la posterior a ella. Puesto que ambos periodos tienen diferentes puntos de vista. En la primera son sátiras con tra el enemigo que pueden remontan a los orígenes, al Corán[27], y a continuación la poesía de los Omeyas (661-775) de Damasco y Córdoba, a la de los Abasíes (750-1028) en Bagdag. Escribieron poemas eróticos desvergonzados, crearon la poesía florar dedicada al jardín de la que es heredera los orientales. En el periodo posterior lor romances toman otro sentido, el de la fusión entre dos pueblos, amores de cristianos con moras y viceversa, visión melancólica y sentimiento de pérdida.
La poesía hispanoislámica[28] y la hebraicoespañola, conservada por los sefarditas, hasta continuar a los mismos orígenes del idioma castellano: las “jarchas”, el poema del Mío Cid, las Glosas, Alfonso X el Sabio, Juan Manuel, hasta llegar a los romance fronterizos, donde se poetiza la crónica de la Reconquista, se cantaban por los juglares en los pueblos, recojo literalmente un fragmento del Romance de Abenamar[29]:
¡Abemanar, Abenamar, – moro de la morería,
el día que tú naziste – grandes señales había!
Estaba la mar en calma – la luna estaba crecida:
¡moro que en tal singo naze, – no debía decir mentiras!
Allí respondiera el moro, – bien oyréis lo que decía:
–Yo e lo diré, señor, – aunque me cueste la vida,[30]
....... ........ .... ........ .......
Los infantes de Lara. Los siete hijos de Gonzalo Gusto asiste a la boda de su tío, la novia se siente agraviada, y el tío promete vengarse, los sobrinos caen en una trampa y son decapitados por los moros, las cabezas son presentadas a Gonzalo Gusto, y promete venganza.
Romances fronterizos, narraban los sucesos de la frontera que avanzaba con la Reconquista: Antequera, Archidona, Ardales... Gestas recogidas en el Cancionero de Baena. Romances de cautivos, el Infante Arnaldo. Recojo el cerco a Álora (Málaga) en el romance anónimo: Álora, la bien cercada. Nos da una rápida visión de las intrigas, los combates y las traiciones.
Álora, la bien cercada,
tú que estás en par del río,
cercóte el Adelantado[31]
una mañana de domingo,
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