EL ECO HERNANDIANO DIGITAL (Agosto 2005)
FERNÁNDEZ
PALMERAL, Ramón, Doce artículos hernandianos y uno más, Editorial Palmeral,
colección Brotes, Alicante, 2005.
El afán de investigación
siempre supone, se diga lo que se diga, y al margen de otro tipo de cuestiones
que no deben venir al caso, una de las actitudes más loables de todas las que
se pueden adoptar de cara a la pervivencia y difusión de la figura de cualquier
escritor. A la hora de acometer la difícil tarea de ampliar su espectro, es
necesario profundizar debidamente en aspectos quizás poco estudiados, pero sin
incurrir en el error que supone la omisión de los más reseñables. En este
volumen, Doce artículos hernandianos y
uno más, de Ramón Fernández Palmeral, se aúnan ambas facetas; esto es, la
de no perder ese afán de investigación, que siempre ayuda a la difusión del
poeta oriolano, y la de tratar de aportar algo de luz, si se quiere, sobre
aspectos quizás poco estudiados en el ya trillado campo del hernandismo.
Asimismo, y
nuevamente editado en la editorial Palmeral (Literario-Artístico), en el que ya
aparecieron otras obras suyas, como es el caso de su “trilogía hernandiana”, Simbología secreta de ‘Perito en lunas’,
Simbología secreta de ‘El rayo que no cesa’ o ‘El hombre acecha’. Poesía
urgente y de guerra, se nos presenta en este volumen una compilación de
diversos artículos monográficos, centrados la mayoría de ellos en la figura de
Miguel Hernández o, en su defecto, en algunas personas que le fueron muy
cercanas. Todos estos escritos se encontraban dispersos en distintas
publicaciones oriolanas de muy diversa índole, tales como Orihueladigital.es,
el diario Información, la revista Perito (Literario-Artístico), El “ia io”, o
el propio El Eco Hernandiano, tanto en su edición digital como en la impresa.
Con palabras del propio
autor, estamos ante un intento de “cerrar un ciclo” dentro de sus
investigaciones hernandianas, es por ello que se ha decidido a recopilar en
este volumen algunos de esos escritos dispersos, tratando de darles también
cuerpo, unidad y coherencia. Pero también pretende desmitificar algunas que se
han vertido y popularizado, sobre la figura de Miguel Hernández, como es el
caso, por ejemplo, de la de un Miguel poeta-pastor autodidacta; mito que quizás
en un principio agradase al oriolano, pero que tiempo después llegó incluso a
eclipsar otras de sus muchas virtudes poéticas, incomodándole en vida y
sobreviviendo aún largos años después de su muerte. Su intención, si se quiere,
no es otra que darnos una visión mucho más global de la figura del poeta,
partiendo de lo concreto para tratar de llegar a lo general, profundizando en
distintas facetas de la vida y obra de Miguel, unidisciplinarmente, y ahora
recogidas todas en un mismo volumen, para obtener así esa visión más completa y
global.
Porque lo cierto es que Miguel
Hernández fue un escritor poliédrico, de múltiples aristas y gran riqueza de
matices y se tiende a dar una sola imagen, partidista a veces y siguiendo
siempre unos claros intereses, pero esto es precisamente lo que critica
Fernández Palmeral. Poeta autodidacta, sí, pero también altavoz del frente,
reconocido por sus versos en la capital, valorado por otros grandes poetas, que
cometió también errores y tuvo grandes aciertos Es esta visión la global a la
que nos referimos y que aspira a ofrecernos el autor.
Hallamos artículos que
se refieren, directamente, a ahondar en distintos aspectos de la vida y obra de
Miguel Hernández, esto es, su infancia y juventud, sus viajes a Madrid y Rusia,
El rayo que no cesa y sus distintas relaciones amorosas, la guerra civil y su
proceso de prendimiento y muerte y, en especial, uno realmente curioso en el
que se analiza la simbología de una octava real de Perito en lunas que, para
Fernández Palmeral, llevaba nada más y nada menos que 71 años equivocada. En
cuanto a las relaciones del oriolano con alguno de sus coetáneos, se centran
dos artículos: las que mantuvo con el escritor cubano Pablo de la Torriente
Brau, quizás no muy conocido para el gran público y, por otro lado, la que
mantuviera también, breve pero significativa por ser ambos alicantinos, con el
escritor alcoyano Juan Gil-Albert. Otro pequeño bloque lo constituyen los que están
referidos a personas que indirectamente, tuvieron su importancia en la vida de
Miguel y que alcanzan, en dos de estos textos, un papel protagonista: “Ramón Sijé, una aproximación” es una
introducción a la vida y obra de José Marín Gutiérrez, el “compañero del alma,
compañero” que tan hondamente llorara Hernández en su muerte; y, por otro lado,
Manuel Manresa Pamies, padre de Josefina, que es también analizado, en lo
referente a su expediente militar, al que el autor llegó a tener acceso.
Mientras que ya en ultimo lugar, y como colofón a los anteriores doce textos,
se incluye el que escribió con motivo de la visita y posterior charla que
realizara en la propia Fundación Cultural Miguel Hernández, en la que explicó
en qué consistían sus actividades hernandianas.
Como viene siendo
habitual en las obras de este autor, destacaremos su faceta plástica, que
tampoco falta a su cita en esta ocasión: nos referimos a la inclusión de
distintas ilustraciones que pueblan todos y cada uno de los textos que componen
la obra. Algunas publicadas con anterioridad, otras inéditas, aunque en todas
subyace su particular visión de aquello que las poesías de Miguel Hernández le
sugieren.
Todo lo dicho viene
además acompañado por un deseo, del propio Fernández Palmeral, que no es otro
sino que los Doce artículos hernandianos y uno más se erijan en un estímulo a
la investigación hernandiana, casi a las puertas ya del primer centenario del
nacimiento de Miguel Hernández, que tendrá lugar en el cada vez más cercano
2010.
Óscar Moreno